Analistas 01/07/2022

La glotonería burocrática

Juan Manuel Nieves R.
Estudiante de Comunicación Política

No es poca la gente que todavía tiene una especie de guayabo electoral, pues por primera vez tiene un gobierno de izquierda y la incertidumbre ronda el país.

Como es natural, el primer día hábil las acciones de muchas empresas en Colombia registraron datos negativos, el dólar en la calle escaseó y ha fluctuado durante estas semanas, hasta que el nuevo Presidente dé un mensaje de tranquilidad, con algunos nombramientos.

Las causas de esta victoria son muchas, pero hay tres que nos deben llevar a reflexionar: la primera de ellas es la glotonería burocrática; el país está cansado de los privilegios de los altos funcionarios, de los robos al erario y de la desconexión profunda de las últimas dos presidencias con el ciudadano del común. Los discursos llenos de cifras, el tapete rojo y los viajes sin fundamento rebosaron la copa, que se venía llenando, y aunque puede ser criticado y populista, la gente quería un cambio, así implique un retroceso.

La segunda causa es la crisis social alimentada por la pandemia y sobre todo la inflación; el costo político por lo ocurrido era inevitable y casi todos los mandatarios lo pagaron en las elecciones.

El tercero es la falta de liderazgo de distintos sectores políticos. A parte de los ataques personales, los distintos contendientes brillaron por su falta de ideas y por no crear un mensaje claro. Solo Petro proponía temas que trascendían y Hernández, con su discurso anticorrupción, logró pasar a segunda vuelta. El resto, cuando despertó era tarde, había que proponer antes que atacar.

La consecuencia de todo lo anterior es un gobierno de zozobra, el nuevo mandatario está rodeado de la misma clase politiquera y glotona, solo que con ideas de cambio. Los partidos tradicionales, acostumbrados a vivir del gobierno de turno, hicieron lo que una vez bien señaló doña Berta de Ospina: “acostumbrados a mamar, una vez crezcan se tendrán que arrodillar como los terneros grandes para seguir mamando” y así se acomodaron para seguir; ya varios en menos de dos semanas están allá apoltronados.

Otra consecuencia es que momentáneamente no habrá más paros; la victoria evitó una explosión social en las calles, los perdedores nunca fueron de incendiar locales y agredir la Policía; de no haber ganado seguramente la situación estaría como Ecuador, gente en las calles reclamando la victoria que no lograron en las urnas.
De corazón, la mayoría desea que al nuevo Presidente le vaya bien y disipe los miedos; no parece fácil, los elementos no dan para un futuro “sabroso”, solo queda confiar en la empresa privada, en que los jóvenes adquieran experiencia. Un sacerdote amigo, con sabiduría, me decía: “Dios sabe más”; al menos durante un periodo no habrá violencia en las calles y de pronto estos cambios sean la transición a que el colombiano sea consciente de los verdaderos problemas y la clase política aprenda que la glotonería es un vicio que abre el camino a peores problemas.

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