Decisiones del Gobierno Nacional y datos de inflación
jueves, 19 de marzo de 2026
Juan Pablo Herrera Saavedra
Hace un par de semanas, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) publicó los datos de inflación correspondientes a febrero de 2026. El dato consolidado muestra que la inflación para el mes señalado alcanzó 5,29%. Un dato que, con gran sorpresa, el Gobierno ha salido a celebrar y a mostrar que quienes hemos venido advirtiendo del riesgo inflacionario de haber generado ajustes tan fuera de soporte técnico, como lo representó el aumento de 23% del salario mínimo, estábamos profundamente errados en nuestras advertencias.
Sin embargo, y con profunda preocupación, me temo que todas las advertencias realizadas no eran en vano. Los datos del Dane empiezan a mostrar las primeras grandes secuelas de decisiones no responsables del Gobierno. Para empezar, los datos desagregados por divisiones de gasto dan cuenta de una realidad que habla por sí misma.
El sector de restaurantes y hoteles estaría presentando una variación anual de 9,61%; salud, 7,82%; bebidas alcohólicas y tabaco, 7,76%; y educación, 7,44%. Cifras que, en conjunto, se encuentran muy por encima de los datos observados en cada sector durante febrero de 2025 y que, por supuesto, empiezan a mostrar cómo, en aquellos sectores trabajo-intensivos, las presiones al alza en precios empiezan a observarse.
Cuando se considera la situación por subclases, se encuentra que un producto como el plátano se ha incrementado 36,41%; el servicio doméstico se ha ajustado 12,48%; la carne de res y sus derivados, 12,04%; el transporte urbano, 10,75%; y las comidas en establecimientos de servicio a la mesa y autoservicio, 9,58%.
De nuevo, el informe del Dane muestra que, infortunadamente, la situación que en materia inflacionaria empieza a enfrentar durante este año la economía colombiana es preocupante y que la misma seguramente impone más limitantes para visualizar, en el corto plazo, que el Banco de la República, en su mandato constitucional de control de la inflación y en la implementación del esquema de inflación objetivo, pueda reducir su tasa de intervención.
El Gobierno Nacional, empezando por el propio presidente de la República, ha venido señalando que las altas tasas de interés por parte del emisor son la fuente más importante de la situación económica adversa que estamos enfrentando. Sin embargo, omite muy conscientemente datos como los que acá se presentan, en los cuales son las propias medidas del Gobierno Nacional las que están llevando a las cuerdas a nuestra economía, mientras el emisor procura hacer su mejor esfuerzo ante decisiones carentes de técnica por parte del Gobierno.
Lo anterior, sin contar la funesta situación fiscal del país, de la cual este Gobierno tiene una enorme responsabilidad en sus resultados. La decisión de haber activado la cláusula de escape de la regla fiscal a mediados del año pasado ha generado una ruptura de un esfuerzo que por años se había implementado con el fin de no desbocar la situación de nuestras finanzas públicas.
El efecto al día de hoy es un déficit primario de 3,5% del PIB y un déficit total de 6,4%. En el reciente Plan Financiero, extemporáneamente presentado por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, se deja entrever, entre líneas, que la preocupación aquí planteada y que hace unas semanas el mismo Gobierno calificaba de infundada es hoy compartida por el propio ministerio en materia inflacionaria. En el documento señalado se proyecta una inflación, al cierre de este año, en niveles de 5,8%, esto, valga decir, sin contemplar el impacto derivado de las tensiones geopolíticas detonadas en el Medio Oriente, lo que exacerba aún más las presiones inflacionarias.
En suma, no son vientos favorables en los que navega nuestra economía y, en buena parte, en lo que concierne al frente interno, esta situación ha sido causada en gran medida por el actual Gobierno. Ojalá que la técnica, el rigor analítico y el respeto por las instituciones sean los rasgos que caractericen a un próximo Gobierno.