A defender la democracia liberal y la economía de mercado
Finalmente llegó la primera cita en las urnas de 2026. Nos estamos jugando el futuro del país en esta jornada, pues no solamente será el termómetro con el que se arrancará la campaña presidencial, sino que también marcará la cancha de la separación de poderes, la democracia liberal y la economía de mercado, lo que es de especial importancia en nuestra actual coyuntura política.
Tendremos la oportunidad, pero sobre todo la responsabilidad, de elegir bien a nuestros congresistas, los representantes del pueblo en el Legislativo. De hecho, hay un sinnúmero de listas, con más de 3.000 candidatos, que en su conjunto completan el variado salpicón político nacional, lo que implica un mayor cuidado para el elector al emitir el voto.
Son 27 listas al Senado de la República: 16 de circunscripción nacional para 100 curules y 11 de circunscripción indígena para solo dos, para un total de 102. En el caso de la Cámara de Representantes, son más de 500 listas para 182 curules, dada la fragmentación de las circunscripciones a nivel departamental y distrital: indígenas, afro, raizal, internacional y de paz.
Estas curules de paz, remanentes del inadecuado y espurio proceso de paz, nada aportan a la paz y la reconciliación. Además, violan el principio de un voto por ciudadano y fomentan el negocio de la trashumancia electoral. Afortunadamente, se acaban las 10 curules regaladas a las Farc que distorsionaron la voluntad popular durante su existencia.
Con esta plétora de listas y candidatos, el panorama es confuso. El votante deberá hacer un estudio minucioso de los partidos, movimientos y candidatos para determinar si estos representan valores y principios adecuados y, sobre todo, si son dignos de confianza y no tienen investigaciones o cuestionamientos que pongan en duda su futura y correcta gestión.
Por otro lado, para las listas del Senado y la Cámara aplica el umbral, lo que significa que cada lista deberá sacar un número mínimo de votos y, si no lo alcanza, no obtendrá curules. En este caso, se perderán los votos y se aumentará la asignación de curules a las listas que sí alcancen el umbral. Así, no se puede votar en listas inviables que no tengan la vocación de alcanzar el umbral.
Para el caso del Senado, el umbral es 3% de los votos válidos emitidos, lo cual se estima en 550.000, con un estimado de 2 millones de votos que podrían perderse. Para la Cámara, el umbral es 50% del cociente electoral de cada circunscripción departamental y distrital.
Igual de importantes serán las consultas populares, específicamente la Gran Consulta y el Frente por la Vida. Estas definirán quiénes se medirán contra los candidatos punteros en cada lado del espectro -Cepeda y De la Espriella- y los boletos a la segunda vuelta. Un resultado importante de cada una de esas consultas será una manifestación y señal democrática más clara de lo que podría ocurrir en la primera vuelta.
El deber ciudadano es salir a votar, con convicción, por listas y candidatos probos que defiendan la separación de poderes, la democracia liberal y la economía de mercado. En nuestras manos está el futuro.