A restablecer la confianza, la cultura y el lenguaje
El nuevo Gobierno tiene un reto enorme: restablecer la confianza, la cultura y el lenguaje. Se trata del trabajo más importante y de mayor envergadura de ADLE. En efecto, el Gobierno petrista se dedicó a socavar las instituciones democráticas, la seguridad, la economía y las finanzas públicas y, sobre todo, a deconstruir la cultura y el lenguaje.
Aquello que el Gobierno no pudo tomarse trató de someterlo o deconstruirlo. Lo hizo mediante la denominada paz total, el derroche, el endeudamiento, el nombramiento de militantes poco capacitados y la expedición de decretos ilegales o inconvenientes, pero, sobre todo, mediante una propaganda mentirosa.
Abandonó la lucha contra el narcotráfico, la minería ilegal y los grupos al margen de la ley, lo que implicó una mayor inseguridad y el auge de la economía ilegal. Basó su modelo económico y de bienestar social en el Estado y en las transferencias monetarias o los subsidios otorgados sin ton ni son, lo que produjo un elevado endeudamiento, contratado a tasas exorbitantes, y un déficit fiscal desbordado.
Además, atacó de tal manera al sector privado que destruyó la inversión, afectó el desarrollo económico futuro y favoreció la economía informal. También hizo trizas los requisitos de educación y experiencia en la función pública para acomodar a sus militantes. Como resultado, muchas entidades perdieron capacidades para cumplir sus labores misionales.
Para completar, las altas cortes nunca habían tenido tanto trabajo como consecuencia de las atrocidades jurídicas realizadas o auspiciadas por el Gobierno, al que poco le importaron la Constitución y la ley. Finalmente, la propaganda estatal, basada en mentiras y en el uso indebido de los recursos públicos, vendió la imagen irreal e inexistente de un Gobierno exitoso cuando, en realidad, fracasó. Ante la pérdida del poder, veremos una oposición insidiosa y mentirosa que tratará de presentarse falsamente como defensora del pueblo.
Por todo esto, no le faltan razones a ADLE para mantener un alto estado de alerta, incluso como si todavía estuviera en campaña, y enviar mensajes contundentes de esperanza, seguridad, imperio de la ley y lucha contra la delincuencia y la corrupción a la sociedad, a los inversionistas y a los mercados. También deberá recuperar el camino correcto del mérito, el respeto por las autoridades, las formas, la familia y los valores cristianos; en últimas, restablecer la cultura y el lenguaje.
En este sentido, la comisión del nuevo Gobierno que viajó a Estados Unidos, centrada en el comercio, la inversión, la infraestructura y la cooperación bilateral, expuso sus prioridades y envió un mensaje claro de confianza. Además, a pesar de las críticas de algunos, Adle quiere que su posesión se realice en una guarnición militar. No se trata de un capricho, sino de un mensaje contundente dirigido a la ciudadanía y a los delincuentes. A diferencia de Petro, ADLE no llega para subirse a una tarima con los delincuentes, sino con la Fuerza Pública.
Es un mensaje de profundo simbolismo para restablecer la confianza, la cultura y el lenguaje. No se trata solamente de ganar las batallas política y económica, sino también las batallas cultural y del lenguaje, con el propósito de recuperar lo perdido y construir un país mejor.