Analistas 24/06/2026

Primer milagro de “la patria milagro”

Juan Pablo Liévano Vegalara
Exsuperintendente de Sociedades

El domingo pasado se produjo el primer milagro de la “patria milagro”. Abelardo de la Espriella (ADLE), a pesar de la descarada intervención en política del Gobierno, de la compra de votos y del voto obligado mediante control territorial y armas por parte de grupos armados, resultó elegido presidente de la República. La maquinaria estatal y los ilegales no pudieron remontar el fervor ciudadano. Triunfaron las ideas de seguridad, democracia liberal y economía de mercado sobre las del socialismo del siglo XXI. La buena campaña de ADLE, el temor al comunismo y el mal e irresponsable gobierno de Petro determinaron el resultado.

En una jornada histórica, con una participación de 63,55% del censo electoral, ADLE obtuvo casi 13 millones de votos, lo que significó una diferencia porcentual cercana a 1% y aproximadamente 250.000 votos. Flaco favor les hacen el presidente y Cepeda a la democracia al no reconocer los resultados del preconteo, cuando históricamente la diferencia con el escrutinio ha sido inferior a 0,3%. De hecho, otros grandes triunfadores de la jornada fueron la Registraduría General de la Nación, el registrador y el sistema electoral colombiano en general. El sistema es eficiente, transparente y confiable. El proceso funcionó y tiene credibilidad, a pesar de los ataques infundados del presidente.

Cepeda, en su discurso, fiel a su estilo disociador, reconoció el resultado del preconteo, pero solo como dato preliminar, y anunció impugnaciones sin siquiera estar cerrados los escrutinios. Su intervención, en lugar de construir, criticó a la campaña de ADLE por vender un producto, hacer guerra sucia y apoyarse en el intervencionismo extranjero.

Además, sonó a amenaza indicar que están “curtidos” y hacer un llamado a la “movilización social”. Se autoproclamó casi como el único vocero y representante del pueblo y de las minorías, así como garante del mantenimiento de las conquistas sociales, cuando llevamos más de medio siglo construyendo sobre lo construido, y quedó demostrado que ellos no tienen la solución a los problemas sociales; por el contrario, los han agravado. Pidió diálogo, no imposición, cuando Petro nunca dialogó.

Por otro lado, en su discurso de victoria, ADLE hizo énfasis en el respeto a las instituciones, la seguridad, la libertad, la prosperidad y la esperanza de la patria milagro, con un mensaje claro de respeto absoluto a la Constitución de 1991. Además, indicó que no hay vencedores ni vencidos y que gobernará para todos, respetando a la oposición y sus derechos, siendo él, como presidente, símbolo y garante de la unidad nacional.

Anunció el inicio de un nuevo orden, con cero corrupción y politiquería, en el que el Congreso podrá legislar sin presiones, los dirigentes regionales podrán gobernar con el acompañamiento del Gobierno y los jueces verán respetadas sus decisiones. ADLE pidió reconciliación, pero advirtió a la oposición que debe respetar el resultado y evitar los desórdenes.

Gracias a Dios y a 13 millones de colombianos, y a pesar del gran poder e influencia del Gobierno y de los ilegales, ocurrió un milagro, y el país estará en las mejores manos con ADLE y José Manuel Restrepo. Ganamos no solo quienes votamos por ellos, sino todos los colombianos, pues tendremos libertad, seguridad, prosperidad y orden.

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Abelardo de la Espriella - Elecciones presidenciales - Iván Cepeda