Primer milagro de “la patria milagro”
El domingo pasado se produjo el primer milagro de la “patria milagro”. Abelardo de la Espriella (ADLE), a pesar de la descarada intervención en política del Gobierno, de la compra de votos y del voto obligado mediante control territorial y armas por parte de grupos armados, resultó elegido presidente de la República. La maquinaria estatal y los ilegales no pudieron remontar el fervor ciudadano. Triunfaron las ideas de seguridad, democracia liberal y economía de mercado sobre las del socialismo del siglo XXI. La buena campaña de ADLE, el temor al comunismo y el mal e irresponsable gobierno de Petro determinaron el resultado.
En una jornada histórica, con una participación de 63,55% del censo electoral, ADLE obtuvo casi 13 millones de votos, lo que significó una diferencia porcentual cercana a 1% y aproximadamente 250.000 votos. Flaco favor les hacen el presidente y Cepeda a la democracia al no reconocer los resultados del preconteo, cuando históricamente la diferencia con el escrutinio ha sido inferior a 0,3%. De hecho, otros grandes triunfadores de la jornada fueron la Registraduría General de la Nación, el registrador y el sistema electoral colombiano en general. El sistema es eficiente, transparente y confiable. El proceso funcionó y tiene credibilidad, a pesar de los ataques infundados del presidente.
Cepeda, en su discurso, fiel a su estilo disociador, reconoció el resultado del preconteo, pero solo como dato preliminar, y anunció impugnaciones sin siquiera estar cerrados los escrutinios. Su intervención, en lugar de construir, criticó a la campaña de ADLE por vender un producto, hacer guerra sucia y apoyarse en el intervencionismo extranjero.
Además, sonó a amenaza indicar que están “curtidos” y hacer un llamado a la “movilización social”. Se autoproclamó casi como el único vocero y representante del pueblo y de las minorías, así como garante del mantenimiento de las conquistas sociales, cuando llevamos más de medio siglo construyendo sobre lo construido, y quedó demostrado que ellos no tienen la solución a los problemas sociales; por el contrario, los han agravado. Pidió diálogo, no imposición, cuando Petro nunca dialogó.
Por otro lado, en su discurso de victoria, ADLE hizo énfasis en el respeto a las instituciones, la seguridad, la libertad, la prosperidad y la esperanza de la patria milagro, con un mensaje claro de respeto absoluto a la Constitución de 1991. Además, indicó que no hay vencedores ni vencidos y que gobernará para todos, respetando a la oposición y sus derechos, siendo él, como presidente, símbolo y garante de la unidad nacional.
Anunció el inicio de un nuevo orden, con cero corrupción y politiquería, en el que el Congreso podrá legislar sin presiones, los dirigentes regionales podrán gobernar con el acompañamiento del Gobierno y los jueces verán respetadas sus decisiones. ADLE pidió reconciliación, pero advirtió a la oposición que debe respetar el resultado y evitar los desórdenes.
Gracias a Dios y a 13 millones de colombianos, y a pesar del gran poder e influencia del Gobierno y de los ilegales, ocurrió un milagro, y el país estará en las mejores manos con ADLE y José Manuel Restrepo. Ganamos no solo quienes votamos por ellos, sino todos los colombianos, pues tendremos libertad, seguridad, prosperidad y orden.