Sí hay futuro: Paloma-Oviedo
El año pasado estábamos en la inmunda. Cepeda, el candidato de Petro, picaba en punta. Parecía escaparse del pelotón de manera irremediable y preocupante, con lo que eso podía significar: un presidente neocomunista.
La realidad política -de partidos fragmentados y sin vocación de poder- le dio espacio a un outsider: De la Espriella. Con verbo, retórica y cierto parecido a Bukele, empezó a cautivar a los colombianos.
Por otro lado, varios candidatos del mundo político y gubernamental, todos preparados y bien intencionados, resolvieron unirse. Cárdenas y Luna empezaron el sueño de convocar y juntar fuerzas para realizar una Gran Consulta. Llegaron Galán, Gaviria, Oviedo y Vicky. Luego se sumaron Peñalosa, Pinzón y Paloma. Nombres conocidos que, en su momento, sumaban una baja intención de voto y a quienes llamaban “los de 1%”.
Por los lados de la izquierda y de la centroizquierda se presentaron otras consultas, con algunos nombres conocidos y varios candidatos de relleno, que terminaron siendo verdaderos fiascos. Ni ellos ni los otros que no estuvieron en las consultas, como Fajardo, parecen tener un chance real de cuajar.
La Gran Consulta obtuvo aproximadamente seis millones de votos: 3,2 millones para Paloma, 1,2 millones para Oviedo y el resto para los otros candidatos. Y ocurrió lo más sublime: con el liderazgo y la coherencia de Paloma, y con la ayuda de los otros candidatos, se pasó de una unión de propósito a una verdadera coalición por el futuro del país.
Por algunos momentos estuvo en duda lo lógico: lo que ha debido pasar el domingo 8 de marzo en el Dann Carlton de Bogotá, que Paloma le levantara el brazo a Oviedo como su fórmula vicepresidencial. No ocurrió así de inmediato. Hubo diálogos, ires y venires y, finalmente, ocurrió: un ofrecimiento y una aceptación sin condicionamientos, donde Oviedo es Oviedo y Paloma es Paloma, con los principios y valores del Centro Democrático.
La dupla es simplemente perfecta. Se complementan con sus fortalezas por el bien del país y de todos los colombianos. Con ellos, la suerte está encauzada.
La realidad política implicará el crecimiento en las encuestas de la dupla. Y Cepeda, fiel a su sectarismo, escogió como fórmula vicepresidencial a la líder indígena Aída Quilcué, que nada le agrega. De la Espriella, por su parte, escogió bien a José Manuel Restrepo como su fórmula vicepresidencial.
Le deseo a Paloma -la constante, leal, pragmática, férrea, inteligente y coherente, que lleva toda la vida preparándose para este momento- que triunfe en coalición y de la mano de Oviedo, quien es una buena persona, inteligente, carismática y espontánea.
Que pasen a la segunda vuelta y ganen, cerrándole el camino al neocomunista Cepeda. No obstante, si no lo logran y la dupla ganadora es la de De la Espriella-Restrepo, que Paloma, Oviedo y los de la Gran Consulta, sin ningún cálculo, les carguen la maleta a ellos -como seguramente ellos se la cargarían a Paloma y Oviedo- para que, con cualquiera de las dos duplas, derrotemos a Cepeda por el bien del país.
Lo cierto es que la situación no es fácil. Pero, después de lo que ha ocurrido esta semana, sí hay futuro.