Analistas 31/08/2026

Reconstruir el futuro

Leticia Ossa Daza
Socia Directora Práctica LatAm Paul, Weiss NY

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Nvidia, la compañía de chips en el centro de la revolución de la IA, reportó ingresos trimestrales por más de US$96.000 millones. Y recientemente anunció alianzas con algunos de los administradores de activos más importantes del mundo para movilizar más de US$500.000 millones hacia nueva infraestructura. Son cifras difíciles de dimensionar, pero muestran la velocidad a la que se está construyendo una nueva economía.

Jensen Huang, fundador de Nvidia, y Dario Amodei, fundador de Anthropic, tienen visiones distintas sobre hacia dónde nos llevará esta revolución, pero ambos transmiten una misma sensación de aceleración. Mientras una parte del mundo moviliza cantidades extraordinarias de capital y talento para prepararse para lo que viene, Colombia enfrenta el enorme desafío de reconstruirse después del terremoto. El contraste plantea una pregunta inevitable: ¿cómo reconstruimos un país para el futuro cuando nuestra región ya llega rezagada a él?

Durante años hemos repetido que Colombia lo tiene todo: recursos naturales, dos océanos, biodiversidad, talento, empresarios extraordinarios y una ubicación privilegiada.

Probablemente sea cierto. Pero quizás hemos confundido durante demasiado tiempo potencial con progreso. Los recursos no crean valor por sí solos, el talento no garantiza productividad y las oportunidades sirven de poco si no somos capaces de aprovecharlas.

La revolución de la IA permite verlo con claridad. Detrás de los modelos que nos sorprenden existe una enorme infraestructura física: centros de datos que requieren energía confiable, conectividad, capital y talento. Colombia tiene condiciones para competir por parte de esa inversión y su cercanía con Estados Unidos abre oportunidades en servicios y nearshoring. Pero tener las condiciones no garantiza capturar la oportunidad. En una economía que avanza a esta velocidad, llegar tarde también tiene un costo.

El problema tampoco es que Colombia desconozca lo que está ocurriendo. Hablamos de transformación digital, innovación e inteligencia artificial desde hace años. El desafío es otro: pasar de reconocer las oportunidades a construir, con suficiente velocidad, las capacidades necesarias para capturarlas.

El terremoto ha provocado una extraordinaria movilización del gobierno, el sector privado, organizaciones y ciudadanos para atender la emergencia y comenzar a pensar en la reconstrucción. Ahora viene una tarea menos visible y más difícil: transformar esa movilización en resultados. Y esa convergencia de esfuerzos abre también la oportunidad para preguntarnos no solamente cuánto y qué debemos reconstruir, sino para qué país estamos reconstruyendo.

Quizás ahí se encuentran estas dos conversaciones. Reconstruir no debería significar simplemente devolverle al país lo que tenía. ¿Qué significa reconstruir una escuela en 2026? ¿Podemos conectarla mejor y darles a sus estudiantes acceso a las herramientas que están transformando el aprendizaje? ¿Podemos utilizar tecnología y datos para asignar recursos, vigilar contratos y medir resultados? ¿Podemos ayudar a una empresa afectada no solamente a reabrir, sino a ser más productiva?

Se trata de reconocer que mientras resolvemos las urgencias de hoy estamos tomando decisiones sobre el país que tendremos mañana. Colombia tiene muchísimo. La pregunta ya no es qué tenemos, sino qué somos capaces de hacer con ello.
Porque mientras reconstruimos, el mundo sigue avanzando.

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