Quizá el problema no es tu historia sino que no sabes contarla bien, porque hasta enterrar algunos grandes sueños la hacen única. Como aquella en el 2009 cuando una joven trabajaba con empeño y disciplina por ganarse un espacio en las tarimas del mundo. Anhelaba desde muy niña ser cantante, aunque supusiera ello vencer la timidez y la tartamudez “de fábrica” con las que había nacido.
Hubiera sido una de esas historias emblemáticas de superación porque venció los peros de su naturaleza y se convirtió en actriz como excusa para alcanzar esos escenarios llenos para verla. Regina Spears, la llamaban sus cercanos. Un apelativo que reflejaba una verdad que terminó por devorar todo lo que deseaba. Se encasilló. Intentó encajar con los moldes de una industria que crea modelos únicos y repetitivos para desechar. Su proyecto simplemente no funcionó y su carrera asumió el duelo de unas canciones que no entonarían millones de gargantas.
Regina sintió el impulso de ocultar que había fracasado exitosamente, pero él éxito también está ligado a la manera en que se administran los fracasos. Ahí es donde muchas de las mejores historias inician y ella perdió su sueño, pero no el tiempo. Ese duelo se convirtió en un reciclaje estratégico y los integró a una metodología que no solo cambiaría su vida sino la de millones de personas. Lo llamó Speaker-tainment. Motivación y entretenimiento. Su nueva fortaleza era musicalizar y conectar con la gente a través del arte.
Cuesta muchas veces entender que uno de los actos de egoísmo más grande es el de privar al mundo de un talento por dudar de las capacidades propias. Creer que siempre hace falta una certificación, un título o un premio que validen nuestra experiencia. Confundir la aceptación humilde de lo que se sabe, con arrogancia de eruditos. No se necesita ser un experto absoluto para facilitar la vida de los demás, pues siempre hay alguien que necesita y quiere saber lo que tú ya dominas.
La reputación de marca se construye con el tiempo y con la valentía de ser visto mientras todavía se le dan forma a las ideas y no dejas de trabajar en ellas. Intentar algo y modificarlo hasta que finalmente funciona, sin esperar a que todo sea perfecto para empezar a contar bien y monetizar esa historia que se está escribiendo.
'Conquista y magnetiza tu voz' es el libro de Regina Carrot. Una propuesta para potencializar el talento y perder el miedo de hablarle al mundo de las ruinas y las grandes obras que se logran con la experiencia.