El rey decidió dar una lección a los súbditos de su pueblo, cuenta el antiguo relato zen. Consideraba que por el bienestar alcanzado, las personas se habían transformado. Eran engreídos y blandos, pensaba.
El sencillo plan buscaba la grandeza. Simplemente, mientras todos dormían, ordenó poner una piedra enorme en el camino principal del pueblo. La entrada y salida quedó totalmente bloqueada y quien quisiera movilizarse, debía usar caminos alternos que exigían mayor esfuerzo, tiempo y riesgo de seguridad. Pero esa no era la lección.
Oculto en las montañas observaba como los hombres más ricos del reino, comerciantes con sedas finas o cortesanos con prisa, hacían lo mismo. Ellos rodeaban la roca mientras maldecían al monarca por el descuido del camino. Durante varios días la escena fue la misma. Solo había un cambio de personajes, ninguna de actitud.
Apareció entonces un campesino. Cargaba una cesta de verduras sobre la espalda. Se detuvo frente a la piedra y luego de verla con cuidado, intentó empujarla hacia un lado. Varios intentos después desistió, pero sin rendirse. Dejó el cesto en el piso y se adentró en el bosque para retornar con un pedazo de tronco. Hábil en tareas físicas exigentes, arrastró una roca de menor tamaño para completar una palanca y así volvió a la tarea de mover la enorme piedra con todo su esfuerzo… hasta lograrlo y ver como bajo ella se escondía un cofre.
Estaba lleno de monedas de oro. Pero ese no era el tesoro. Bajo ellas, la recompensa para su vida reposaba escrita por la misma mano del rey en un papel con sello real. El mensaje explicaba que el metal pertenecía a quien se decidiera a quitar el estorbo, pero la lección sería para todos aquellos que lo ignoraron:
“El obstáculo en el camino se convierte en el camino. Nunca olvides que en cada obstáculo hay una oportunidad para mejorar nuestro estado”.
El obstáculo es el camino es el libro de Ryan Holiday. Una obra que rescata la filosofía estoica para demostrar que los impedimentos son el combustible del progreso y que no hay misterio en el éxito, sino una acción persistente.
Es la fuerza interna que nos permite aceptar lo que no podemos cambiar. Si el camino está cerrado buscamos una grieta. No importa el tamaño de la piedra. Importa lo que decidimos hacer mientras estamos frente a ella. Lo que impide la acción termina favoreciendo la acción y solo quienes mueven la roca, encuentran lo que estaba destinado para ellos.