En 2018, Carmen tomó una de las decisiones más difíciles de su vida. Rompió por completo el vínculo con su familia. No fue un acto impulsivo ni una declaración de rebeldía, ya tenía 28 años y era una mujer madura. Fue la conclusión dolorosa de una infancia en la que nunca recordó sentirse realmente segura dentro de su propia casa. Pero no sintió el alivio que tantas veces rumió para su dolor.
Sintió culpa. Sintió que estaba traicionando a quienes le habían enseñado que la familia se perdona siempre, que los problemas se quedan entre las paredes del hogar y que alejarse era una de las peores formas de deslealtad. Fue tanta que durante un tiempo llegó incluso a preguntarse si estaba exagerando el daño que había vivido. La violencia. El abuso.
Esa es una de las heridas más profundas que puede cargar una persona. No solamente sufrir violencia, sino terminar creyendo que protegerse de ella la convierte en alguien malo. Ahí es donde muchas historias empiezan a confundirse.
Dejamos de escuchar nuestra voz de autoprotección para repetir la de quienes nos hicieron daño. Es más, dejamos de considerar quiénes somos y empezamos a creer que somos quienes ellos dijeron que éramos. No nacemos sintiéndonos rotos, aprendemos a sentirnos así por sus palabras y lo que necesitamos sanar no siempre es una herida, sino la idea de estar en pedazos.
Sanar no consiste necesariamente en perdonar semejante intromisión e impedimento para simplemente ser. Ninguna teoría psicológica establece el perdón como requisito para recuperarse. Esa “obligación” proviene más de mandatos culturales y religiosos que, en muchos casos, terminan perpetuando relaciones violentas. Cuesta creerlo, pero hay personas que siguen justificando el maltrato porque creen que poner límites equivale a dejar de amar. Y perdonar no es aguantar. Tampoco una obligación porque esa voz que durante años nos hizo sentir insuficientes, no tiene por qué seguir narrando el resto de nuestra existencia.
"No hay nada roto en ti" -Guía para sanar tu historia, procesar el dolor y volver a ti-' es el libro de la psicóloga y psicoterapeuta Carmen Pabón, quien ofrece las huellas de un camino que ya recorrió. Uno de regreso hacia la identidad propia que nunca estuvo rota, sino cubierta por el dolor.