Analistas 02/09/2026

¿Puede la IA financiar la reconstrucción?

Liliana Patricia Sierra Moya
Doce de ingeniería financiera en la Universidad Piloto

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto dejó una dolorosa huella humana y material. Viviendas, comercios e infraestructura resultaron seriamente afectados y, superada la atención inmediata de la emergencia, el país enfrenta una segunda tarea igualmente compleja: reconstruir. El Banco Mundial anunció solo unos días después el desembolso de US$200 millones para apoyar la recuperación. Por su parte, la respuesta empresarial colombiana ya es significativa: las donaciones privadas identificadas superan los $1,6 billones, y al incorporar otros compromisos y alivios financieros del sector privado, los recursos movilizados superan ya los $2 billones, según cifras oficiales. Pero la magnitud del desafío obliga a preguntarnos, especialmente, cómo llegarán oportunamente los recursos a quienes los necesitan.

La reconstrucción no es únicamente un problema de infraestructura. También es un problema financiero. Una familia necesita recursos para reparar o recuperar su vivienda; un comerciante, para recuperar inventarios; una microempresa, para reconstruir su local y recuperar capital de trabajo. Y precisamente quienes enfrentan estas necesidades pueden encontrar mayores dificultades para acceder al sistema financiero después de haber sufrido una reducción temporal de sus ingresos o la pérdida de parte de su patrimonio.

Colombia ya tenía una brecha importante antes del terremoto: aunque 96,3% de los adultos en 2024 contaba con algún producto financiero, apenas 35,5% tenía acceso al crédito. A ello se suma una vulnerabilidad adicional: más de 90% de las viviendas del país no tendría cobertura frente a un evento sísmico. Para miles de hogares, la reconstrucción dependerá entonces de recursos públicos, ahorros, ayudas y alternativas de financiamiento. Aquí la inteligencia artificial y las fintech pueden convertirse en parte de la respuesta.

Los modelos tradicionales de crédito evalúan variables como ingresos, endeudamiento, historial y capacidad de pago. Pero un desastre altera de forma abrupta esa fotografía. Un pequeño empresario que tenía un negocio viable puede haber perdido su establecimiento o sus inventarios sin que ello signifique que haya perdido definitivamente su capacidad productiva.

La inteligencia artificial, combinada con datos alternativos y finanzas abiertas, podría permitir evaluaciones más amplias. Con consentimiento y protección adecuada de la información, sería posible analizar patrones históricos de ingresos, transacciones y pagos para diferenciar entre un deterioro financiero estructural y una interrupción provocada por una situación extraordinaria. No se trataría entonces de relajar los criterios de riesgo, sino de comprender mejor el riesgo.

Colombia cuenta además con condiciones para avanzar en esa dirección. El Decreto 368 de 2026 profundizó el desarrollo del sistema de finanzas abiertas, y el país posee un ecosistema de más de 410 fintech activas, según Colombia Fintech, con una participación de 39,4% de las compañías dedicadas al crédito digital y 33% dedicadas a pagos digitales; juntas representan aproximadamente 72,4% del ecosistema. La combinación de open finance, inteligencia artificial y fintech podría facilitar nuevos modelos de microcrédito, capital de trabajo, garantías y financiamiento para el proceso de recuperación.

Pero financiar la reconstrucción no puede significar simplemente endeudar a quienes ya son vulnerables. La tecnología debe complementarse con seguros, garantías públicas, subsidios, ahorro y mecanismos de protección financiera. La inteligencia artificial tampoco elimina los riesgos asociados con sesgos, privacidad o decisiones algorítmicas poco explicables.
El terremoto del pasado 10 de agosto podría dejar también una lección sobre innovación financiera. La verdadera transformación fintech no debería medirse solamente por cuántos segundos tarda una aplicación en aprobar un crédito. También debería medirse por su capacidad para responder cuando una familia necesita reconstruir su vivienda o un pequeño empresario volver a abrir su negocio.

Posiblemente allí esté uno de los mayores desafíos para la inteligencia artificial aplicada en las finanzas en Colombia: aprovechar los datos y la tecnología no solo para tomar decisiones más rápidas, sino para diseñar soluciones financieras que permitan a las familias recuperar su patrimonio y a los pequeños empresarios reactivar sus negocios. Porque, después de una emergencia, la verdadera innovación financiera también debería medirse por su capacidad para contribuir a la recuperación.

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