Analistas

Con el nuevo salario mínimo

Louis Kleyn

En una movida novedosa, el Gobierno decretó un aumento de 23,7% en el salario mínimo (SM) para el 2026. Quienes participaron en la “comisión de concertación”, representantes de los gremios y los presidentes de los sindicatos, fueron sorprendidos, pues el rango discutido había estado entre el 7 y el 16%, con referencia a una inflación de 5,3% para el 2025. Los “parámetros a ponderar” para calcular el SM están determinados en un marco legal con sus precedentes: inflación actual y proyectada, productividad, PIB, sostenibilidad fiscal. En la justificación de su disposición, el Gobierno los mencionó, los cuantificó y, sin embargo, los desechó para concentrarse exclusivamente en el concepto del “mínimo vital”, la “suficiencia material de la remuneración” de una familia de tres personas, de acuerdo al cálculo de la OIT (Organización Internacional del Trabajo).

El Gobierno espera disparar su popularidad y aumentar las probabilidades para que el candidato que se proclama como sucesor sea electo presidente. Curiosamente, no es claro cuántas personas se verán directamente tocadas por el nuevo nivel del SM. Se habla de 2,5 millones de empleos formales con un SM de remuneración. No obstante, dada la magnitud del incremento, se afectarían también otros 3 millones de empleados que ganan hasta 1,5x SM. Adicionalmente, hay cerca de 11 millones de ocupados con ingresos inferiores a un SM, de los cuales algunos tienen trabajos a destajo o a tiempo parcial, ligados al SM. Si estos suman 3 millones, estaríamos hablando de un total de 8,5 millones de trabajadores y sus allegados, quienes verán un enorme aumento de sus retribuciones en enero del 2026 y podrán estar agradecidos con sus empleadores, quienes las sufragan, o con el Gobierno, quien las forzó.

La práctica totalidad de los ofertantes de productos y servicios en Colombia deberán elevar sus precios muy por encima de la inflación del 2025 para sobrevivir con estos nuevos costos. Para ilustrarnos, si suponemos un margen neto antes de impuestos de entre el 5 y 10% sobre las ventas, cualquier empresa que tenga actualmente gastos en personal superiores a entre el 20 y 40% de las ventas pasaría a dar pérdidas. Muchas categorías de negocios tienen márgenes netos inferiores; por ejemplo, los de los supermercados y grandes minoristas son típicamente de entre el 1 y 2%. Y abundan las empresas con gastos laborales superiores a 60% de las ventas. La mayor parte del agro, incluyendo a los exportadores (flores, banano, café), manufacturas que compiten con importaciones (alimentos procesados, muebles), servicios de vigilancia y aseo, prestadoras de salud, empresas gubernamentales, hoteles y restaurantes.

El BR se empeñará en doblegar este shock de costos vía altas tasas de interés, prestándose al juego del Gobierno. Los agentes económicos probablemente subirán sus precios de inmediato, recordando que, cuando se trata de altas inflaciones, gana quien primero se mueve. Los legisladores harían bien en revisar las implicaciones de la Ley 278 de 1996 y del resto del marco legal para la decisión sobre el SM, para evitar que futuras similares audacias hagan definitivamente inviable la economía colombiana.

TEMAS


Salario mínimo - Gobierno