Hay condiciones para bajar la tasa
miércoles, 16 de septiembre de 2026
Louis Kleyn
En enero pasado el gobierno incrementó el salario mínimo (SM) un 24%, muy por encima de la inflación de 5,1% del 2025. Ante el temor de un gran brote inflacionario que esta situación inédita podría causar, el BR subió su tasa de intervención a 10,25%. Posteriores aumentos la llevaron a 12% presente. No obstante, los peores temores con respecto al impacto inflacionario del SM no se han materializado.
En el mercado laboral el SM solo aplica para una minoría y, dadas las presiones competitivas, distintos tipos de empleadores han llevado a cabo múltiples ajustes para absorber los costos extras. La inflación anual ha ido subiendo lentamente, hasta ubicarse en 6,24% al cierre de agosto.
Una política monetaria restrictiva, que privilegie la lucha contra la inflación sobre cualquier otra consideración, no implica necesariamente una tasa de intervención tan alta como la que tenemos.
Las tasas de intervención reales de la Fed y del BCE, a pesar de enfrentar inflaciones al alza, son mínimas. En Estados Unidos, con una inflación de 3,4%, la tasa de la Fed está en 3,75% y, en Europa, con una inflación de 3%, la tasa del BCE, después del reciente aumento, quedó en 2,5%.
De hecho, el único país del mundo con una inflación de un solo dígito, con una situación económica y política relativamente normal y con una tasa de intervención real más alta que la nuestra, es Brasil.
Frente a esto se suele escuchar que “Colombia es diferente”. Pero nuestro país durante el siglo XXI nunca ha tenido una tasa real de intervención mayor a 3%. Por ejemplo, a mediados del 2008, la inflación subió hasta 7,9% y, sin embargo, la tasa del BR no superó 10%.
A mediados del 2016, la inflación registró un 9%, pero la tasa de intervención permaneció en 7,75%. Durante el segundo semestre del 2023, con una inflación de 13,3%, la tasa tocó un máximo de 13,25%. Al inicio del 2025, con una inflación de 6,6%, mayor que la actual, el BR mantuvo su tasa en 9,5%. ¿Por qué no regresar a este nivel?
Esto traería resultados positivos a una economía que lleva tres años de postración. Por un lado, bajaría los costos de financiación.
Aunque las altas tasas de medio y largo plazo en los mercados de deuda se originan también en el voraz apetito por recursos de parte del gobierno, estas ya han bajado de sus máximos de hace unos meses y se han estabilizado ante los mensajes de responsabilidad fiscal del régimen entrante, pero tienen un piso en la tasa de intervención.
De otro lado, probablemente revertiría, aunque sea parcialmente, la revaluación del peso, que alcanza un 30% desde enero del 2025 y tiene en riesgo de insubsistencia a amplios sectores de la economía.
Reconociendo que la revaluación tiene multitud de causas, las muy altas tasas han servido de catalizador, atrayendo capitales extranjeros a rentabilidades fabulosas, exacerbando el fenómeno. Los daños colaterales de la lucha contra la inflación se pueden disminuir sin sacrificar su efectividad.