Analistas

¿Informalidad o desempleo?

Louis Kleyn

El Dane reportó que la tasa de desempleo a junio pasado fue del 8%. El informe dice que el país cuenta con 706.000 “nuevos ocupados” con respecto al mismo mes del año pasado. Luego precisa que de estos, 391.000 son “empleos informales”. Concluye que Colombia tiene 24,46 millones de personas con empleo, de los cuáles el 55,1% son “trabajadores” informales.

Esta corta reseña ilustra las dificultades para comprender la dinámica del mercado laboral con base en estos datos y genera varios interrogantes: ¿Ocupados, empleados y trabajadores son sinónimos exactos? ¿Qué es precisamente un “empleado informal”, que tipo de “ocupados” incluye y porque es la categoría más amplia?

Los informales están definidos como “ocupados” que no cotizan ningún tipo de prestación, ni pensión, con lo cual no hay forma de verificar. De otro lado, la protección laboral en Colombia es estricta y efectivamente supervisada. Cualquier trabajador que no reciba alguna de sus prestaciones puede ir a una Inspección del Trabajo y colocar una queja que implicará el inicio expedito de una indagación sobre el empleador, sea persona jurídica o natural.

Asimismo, la Ugpp es severa persiguiendo los impagos de seguridad social y parafiscales, aún con los independientes o auto-empleados. Ninguna empresa puede girar honorario alguno sin la prueba de estos pagos. Es difícil comprender que 13,5 millones escapen por completo a las autoridades laborales y prestacionales.

En los últimos años, mientras la economía se ha ido frenando, particularmente en sectores intensivos en mano de obra, como la construcción, el nivel de desempleo según el Dane, también ha ido bajando. La Andi se atrevió a preguntar la razón por la cual mientras el empleo subía las cotizaciones al Pila bajaban, a lo cual la Directora del Dane respondió displicentemente que “no son comparables”. El primer semestre de este año fue una especie de “prueba de realidad” para la consistencia de estas estadísticas.

El gobierno subió el salario mínimo un 24% desde el 2 de enero con una clara intención electoral. Quienes devengan un salario mínimo, o cerca de este, o tienen su remuneración ligada a este, y sus familiares, deberían sentirse agradecidos con el régimen, votar por la continuidad y esperar subidas adicionales. Supuestamente la inmensa mayoría de la fuerza laboral. A juzgar por los resultados de las elecciones, el salario mínimo tiene una participación pequeña, incluso como referencia.

Parte del problema parece estar en la metodología de la “Gran Encuesta Integrada de Hogares” que pregunta a las personas si están “ocupadas”, no “empleadas”. Sin ingresos, nadie se puede quedar en Colombia de brazos cruzados. Entonces, muchos responden que están “ocupados” así sea en cualquier actividad con ingresos insignificantes, de vendedor de dulces en Transmilenio, auxiliar en la tienda de la familia o doméstico ocasional.

Lo del “empleo informal” es un cruel eufemismo para denominar el “rebusque” de muchos desempleados. Esta confusión se presta para la complacencia y las malas decisiones de política económica y laboral. La medición del desempleo debe revisarse a fondo. Probablemente encontremos sorpresas desagradables.

TEMAS


Informalidad - Desempleo - Andi - Dane