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La aspersión aérea es necesaria

Louis Kleyn

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El área cultivada de coca, después de superar las 150 mil hectáreas durante los noventa, fue reducida a un mínimo de 48 mil en el 2012 gracias, especialmente, a la aspersión aérea. En 2015 el Presidente Santos le pidió al Consejo Nacional de Estupefacientes que la prohibiera. Aparentemente, fue una concesión a las Farc, en medio del proceso que culminó en la firma del Acuerdo de La Habana en el 2016.

Esta prohibición permitió que las áreas cultivadas pasarán de 100 mil hectáreas en el 2015 a 170 mil en el 2017. Los esfuerzos durante el gobierno de Duque significaron que para el 2022 el área había disminuido a 143 mil. En los últimos años el cultivo tuvo un crecimiento exponencial, culminando en las 265 mil hectáreas actuales, similar al área ocupada por cacao o caña de azúcar.

Es evidente que ningún otro método de erradicación de la coca podría tener una efectividad ni remotamente comparable al de la fumigación aérea. La alternativa es la erradicación manual, que implica el desplazamiento de grandes cantidades de personal por geografías muy difíciles, en un entorno de abierta hostilidad, sujeto a la protección permanente por parte del ejército o la policía. Desde el 2009 más de 550 miembros de estas cuadrillas han perecido, en su mayoría por las minas antipersona.

La Organización Mundial de la Salud estableció en el 2015 que el glifosato es “probablemente cancerígeno para los humanos”. No obstante, la Environmental Protection Agency de Estados Unidos lo encuentra seguro. Y, el pasado 8 de septiembre, la European Chemicals Agency ratificó que no tiene evidencia de que el herbicida produzca cáncer. Bayer, productora del “Roundup”, cuyo ingrediente activo es el glifosato, ha enfrentado miles de demandas por parte de usuarios que argumentan haber desarrollado linfoma no-Hodgkin a causa de su contacto constante con el producto. En junio de este año, la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos revirtió una condena a Bayer de un jurado en Missouri por no advertir en la etiqueta del “Roundup” que el artículo podría causar cáncer, poniendo fin a la ligitiosidad. El glifosato, aunque sujeto a estrictas regulaciones, no está proscrito en ningún país. En la Unión Europea, por ahora está autorizado hasta el 2033. En Estados Unidos se consumen 1,8 millones de toneladas del producto al año y huellas del mismo se encuentran en 90% de los alimentos.

Cualquier herbicida o fitosanitario utilizado para eliminar los cultivos de coca será infaliblemente tóxico. Debe ser manipulado con cautela y aplicado con precisión, aspectos que se mejorarán con el uso de drones. Sin embargo, no sobra recordar que estos cultivos destruyen la selva y emplean también pesticidas y herbicidas, no son orgánicos. Asimismo, en el procesamiento de la hoja de coca se disponen múltiples químicos, cal, gasolina, ácido sulfúrico, amoniaco, etc., que afectan negativamente la salud de quienes allí trabajan. Para atajar la criminalidad, en beneficio de todos, es imprescindible combatir decididamente cada uno de los eslabones de la producción y comercialización de la cocaína.

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Aspersión - Coca - Glifosato