La hora del cacao
miércoles, 27 de mayo de 2026
Louis Kleyn
Ante un consumo de chocolate siempre en crecimiento, lo sucedido en los últimos años con los precios y la producción alrededor del mundo ilustra las extraordinarias oportunidades para Colombia en este sector. Los principales productores tradicionales, Costa de Marfil y Ghana, tienen plantaciones muy antiguas, con poco mantenimiento y baja productividad. Hace cinco años, una serie de problemas climáticos y plagas redujo abruptamente su capacidad. Sus producciones en 2021, de 2,3 millones y 1,1 millones de toneladas, respectivamente, pasaron en 2024 a 1,8 millones y 800.000 toneladas. El volumen en el resto de África Occidental también sufrió. La producción en Ghana continúa bajando. Alrededor de la mitad de los cultivos de cacao allí son inferiores a una hectárea, los cultivadores tienen una edad promedio de 64 años y el tercio más pobre gana menos de US$20 mensuales.
En agregado, la producción mundial de cacao pasó de 5,3 millones de toneladas en 2022 a 4,6 millones en 2024. La senda de los precios internacionales ha sido vertiginosa. Estos se dispararon de alrededor de US$2.300 en 2022 a más de US$12.000 durante 2024, cerrando ese año en US$12.565. Valores tan extremadamente altos constriñeron la demanda y estimularon la oferta. Durante 2025 los precios fueron bajando, alcanzando US$7.000 a mediados del año y US$3.000 a principios de 2026. Recientemente, durante mayo, han tenido un repunte, hasta US$4.400.
Colombia ha incrementado lentamente su producción, sin ganar cuota. De 50.000 toneladas en 2015, el monto se elevó a 75.000 en 2025, exportando 49.000 toneladas en este último año. Prácticamente todo el país es muy adecuado para el cacao: se produce en 30 departamentos, desde Tumaco hasta Tame. El tamaño promedio de la unidad productiva es menor a 4 hectáreas. Hay unas pocas plantaciones grandes: una en Necoclí, perteneciente a Casa Luker, con 550 hectáreas; otra en Cimitarra, propiedad de un fondo de capital privado con participación de Nutresa, con 750; y una tercera en Cabuyaro, de inversionistas alemanes, con 1.200 hectáreas.
Otros países han aprovechado mejor las turbulencias para aumentar su participación. República Dominicana producirá este año 80.000 toneladas, una cifra similar a la de Colombia, y Perú, 180.000. El modelo más inspirador es Ecuador, con una tradición exportadora que se remonta a la segunda mitad del s. XVIII, cuando el chocolate de Guayas tenía ya alta reputación en París. El agrónomo Homero Castro Zurita, quien desarrolló la mundialmente famosa variante CCN-51 en 1965, es considerado un héroe nacional. La CCN-51 es muy resistente a las enfermedades -particularmente a la escoba de bruja-, de alto rendimiento y buena calidad. La producción de Ecuador ha subido de 260.000 toneladas en 2015 a 370.000 en 2022 y se proyectan 650.000 en 2026, superando a Ghana como el segundo productor del mundo.
Un trabajo metódico en Colombia para materializar nuestra ventaja competitiva en esta área, incrementando radicalmente las escalas de producción y duplicando la productividad, nos permitirá beneficiarnos de este dinámico mercado.