Mulaló - Loboguerrero, una necesidad
jueves, 20 de noviembre de 2025
Louis Kleyn
El puerto de Buenaventura es fundamental para el intercambio comercial de Colombia, especialmente con las cada vez más poderosas economías asiáticas y del pacífico suraméricano. Poco a poco la comunicación entre el puerto y Cali y el interior de país ha ido mejorando. En 1915 el ferrocarril llegó a Cali.
En 1926 se inauguró la carretera de El Queremal y Anchicaya. En 1950, se inició la construcción desde Buga de la carretera presente, “Alejandro Cabal Pombo”, terminada a mediados de los 1960s y ahora en proceso de ampliación. Dada la difícil geografía de la cordillera occidental y la extrema sinuosidad e inclinaciones de la carretera Cali - Dagua - Loboguerrero, todo el tráfico pesado que provenga del sur, de Cali o de Yumbo, debe hacer un enorme desvío, dirigirse al norte hasta Mediacanoa, al lado de Buga, y desde allí tomar la autopista al puerto.
Desde 1993 se planteó elaborar un cruce directo, justo al norte de Yumbo, desde Paso de la Torre o Mulaló hasta Loboguerrero. Esto representaría un ahorro de más de 52 kms, y un muy significativo impulso a la economía del Valle del Cauca y del sur del país. El proyecto fue adjudicado en la primera ola del programa 4G y firmado en enero del 2015. 32 kms de carretera de montaña, pendientes controladas, con 47 puentes y 12 kms de túneles, a un costo de $1,8 billones de pesos (de 2017).
El trámite para el licenciamiento ambiental lo comenzó el Invías en 1998. En junio de 2009 MinAmbiente escogió la “Alternativa 3 Mejorada”, y con base en ella se definió el trazado para la licitación. En agosto de 2017 el concesionario radicó el “Estudio de Impacto Ambiental” tanto en la Anla como en la Corporación Autónoma del Valle del Cauca (CVC).
Durante los años 2017 - 2021, el Anla y la CVC reclaman estudios adicionales de, por ejemplo, las emisiones a la atmósfera, las consecuencias de las vibraciones del tráfico, los conceptos del Servicio Geológico y del Ideam y, exigen el compromiso al traslado de absolutamente todas las plantas de las 25 hectáreas de sustracción definitiva a 100 hectáreas que deben adquirir para este propósito, siempre previa autorización y supervisión de la CVC.
La CVC argumenta repetidamente que “el bienestar general esta por encima del individual”, mientras va incorporando agrupaciones sin representatividad a las discusiones: Fundepavas, Veedurías Regionales Mulaló Loboguerrero, Tres Esquinas, Parraguitas, Consejo Comunitario de El Piñal, etc. Uno de los focos del debate es el acuífero de Pavas, agua “pura” que supuestamente se vería afectada por la proximidad de la carretera, en su punto más cercano, a 500 metros. La realidad es que el tan venerado acuífero sirve también de alcantarilla.
Finalmente, ya con la licencia, el concesionario encuentra que sus costos están desactualizados y solicita renegociar. Cientos de miles de millones de pesos y 10 años desperdiciados, Yumbo, Cali y Colombia sacrifican asi sus posibilidades de desarrollo y bienestar en el altar de la tramitología inútil, que sólo produce montañas de papel y gordura en los burócratas.