Analistas 17/01/2026

La ruana de Petro

Qué regalo le llevaría Petro al Presidente de Estados Unidos se preguntaron en una emisora, de inmediato alguien dijo: ¡Una Ruana!

Cuando era pequeño, los sábados nos turnábamos con mis hermanos y acompañábamos a nuestra mamá a mercar en la plaza en Ibagué mientras papá atendía el almacén, eran los primeros años de los 80´s.

Al llegar, ella señalaba un señor mayor que usaba ruana y sombrero y decía; ese señor fue un “pájaro”, como le decían a un violento grupo de hombres a finales de los 40´s e inicios de los 50´s en el caos formado por la muerte de Gaitán. Se decía, además, que él le había quitado la vida a un tío suyo, un hermano de mi abuelo en los años más difíciles de la violencia partidista en su propia finca junto a los ordeñadores que trabajaban con él, todos murieron en el corral del ganado.

El tipo se movía en el sector de la plaza donde quedaban las forjas; allí se hacían herraduras, vendían piedras de amolar y afilaban cuchillos. Se decía que a él le gustaba arrastrar una punta de su ruana por el piso con el propósito celado de que, si alguien la pisara por accidente, con ese subterfugio, iniciaba una pelea, pues él había nacido para y por la guerra. Yo lo veía a lo lejos con miedo y me imaginaba que barbaridades habría cometido, el tipo, como muchos, fueron amnistiados por Rojas Pinilla borrando de un plumazo sus crímenes.

Este recuerdo siempre lo he conectado con el Petro presidente, quien cada día pone su ruana en el piso para que se la pisen, siempre busca un pretexto para iniciar una pelea con alguien en un país con tantos líos: un gremio, un político, un periodista, un expresidente y ahora, con el Presidente de Estados Unidos, cualquiera que él crea le sirva para justificar sus propósitos también guerreristas pues como el mismo lo ha demostrado con sus actos y pronunciamientos; si por el fuera, prefiere la trinchera al ejercicio del gobierno, no le gusta ni siquiera firmar documentos, esta hastiado de lo que persiguió por años.

Me recuerda también a Aureliano Buen día, quien libró muchas batallas y se perdía en los laberintos de su mente como en la entrevista dada a Coronell. Nunca concluyó nada pero que siempre tenía una justificación para todo, gastó en locuras la herencia que había recibido su esposa Remedios, dejando al final, una profunda deuda en su comunidad que, si bien lo tenían como un líder, no necesariamente era el que soñaban, sino el que les tocó hasta que ese Macondo se lo tragó el olvido.

Los caminos de la historia se cruzan, y ahí Petro se parece otro, a Muhammad Ali Jinnah el “padre de Pakistán”. El tipo rompió el alma de la India, la dividió, pues creía que los indios musulmanes debían tener otra nación, por ello Mahatma Gandhi, quien lo sufrió, lo llamaba: “el hombre con un problema para cada solución”.

Ahora llegó Trump quien tiene otra ruana grande y con muchas puntas: los aranceles, los migrantes, Venezuela… Petro la pisó y la pisa cada día, pues cree que con esto gana adeptos, pero en realidad está perdiendo seguidores, amigos, desde que el mundo lo vio en Bryant Park megáfono en mano.

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