Analistas 14/05/2026

Rusia, otro periodo tumultuoso

¿Ustedes han visto a alguien que use un reloj, un teléfono, un computador o unos tenis rusos? La geopolítica hablará de nuevo y el mundo se moverá.

El 9 de mayo se conmemoró, como todos los años, la victoria aliada sobre la Alemania de Hitler, ocurrida hace 81 años, y Vladimír Putin, en un pálido desfile militar, sin las pompas anteriores, sin exhibir ese poderío amenazante que mostraba al mundo hace décadas, con solo soldados cada vez más escasos, unos excombatientes de la guerra de Ucrania, un par de veteranos de la Segunda Guerra Mundial y cinco presidentes aliados y cuestionados como compañía, puso a pensar qué puede estar pasando al interior del Kremlin.

La guerra en Ucrania ajustó cuatro años y no dio los resultados esperados. El sueño de Putin de comulgar en el monasterio de las Cuevas de Kiev no se va a cumplir. Es la guerra más larga que los rusos han librado en su historia. Está contra las cuerdas y la sociedad no aguanta más; sin embargo, la liberación no vendrá de la gente. Al parecer, se está gestando alrededor de los “siloviki” (hombres fuertes), políticos provenientes de los servicios de inteligencia y seguridad desde las épocas de Boris Yeltsin. Putin, que se ha apoyado en las élites que consiguieron su riqueza gracias a él, hoy las ve agotadas y perseguidas por tantos embargos. Su líder vive una paranoia similar a la de Hitler en sus últimas semanas, cuando perdió las Ardenas.

Un ambiente derrotista: el líder ruso viene sufriendo golpes cada vez más contundentes: Siria, diciembre de 2024; Venezuela, enero de 2026; Irán, febrero de 2026; Malí, abril de 2026, la mayor derrota rusa en África; y Cuba, que desde los años 60 ha sido su mayor franquicia de horror en América Latina.

En abril pasado, Telegram VCHK-OGPU, un canal anónimo de Telegram conocido por filtrar información confidencial y citando fuentes propias, informó que el Kremlin temía por peligrosos eventos internos por ocurrir. Muchos creen que Serguéi Shoigú, exministro de Defensa y otrora muy cercano a Putin, destituido en 2024 por los malos resultados en Ucrania, estaría haciendo movimientos para desestabilizar al gobierno.

No es la primera vez. Ya se habían dado intentos de derrocamiento al monstruo, el más sonado: Yevgueni Prigozhin, mercenario profesional que lideró el grupo Wagner, desplegando ejércitos privados en Ucrania al inicio de la guerra y principalmente en África. Este acusó al ministro de Defensa Serguéi Shoigú de incompetente y corrupto por no suministrar municiones a sus tropas, en un “incumplimiento” de contrato que ocasionó ataques a sus hombres por parte del propio ministerio.

Molesto por la movida, y en su última jugada, Prigozhin marchó desafiante hacia Moscú con sus tanques en junio de 2023, apoyado -se sugiere- por algún general fuerte, como Surovikin, exjefe de la Fuerza Aérea rusa y apodado el “general Armagedón”, también destituido por Putin. Luego, su avión fue derribado un mes después de estrechar la mano de Putin, en un aparente perdón oficial.
Valeri Gerásimov, jefe del Estado Mayor, hacia finales de abril convocó a sus oficiales y en voz alta dijo: “En marzo y abril, las tropas rusas liberaron 34 asentamientos y aproximadamente 700 kilómetros cuadrados del territorio”, y concluyó: “La liberación de Luhansk ha concluido por completo”. Pura propaganda. Según el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), el mando militar ruso ha declarado que la región ucraniana de Luhansk ha sido “conquistada” tres veces sin estar aún bajo el control del Kremlin, según Der Spiegel.

Esto solo sugiere una cosa: Putin está perdido, no controla sus tropas y depende de una sola persona que le miente, el general Gerásimov, en quien nadie confía excepto Putin. Perdió el juicio, tiene contados sus días y entendió tarde que todas las guerras terminan.

La Virgen María, en su aparición de Fátima en 1917, advirtió al mundo de entonces y al venidero que Rusia difundiría sus errores y horrores por el mundo, provocando guerras y persecuciones a la Iglesia, y dijo: “Vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Corazón Inmaculado. Si atienden a mis peticiones, Rusia se convertirá y el mundo tendrá paz”. Aún no se atiende su llamado, pues, por ahora, falta que Rusia caiga más

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