Sobre la integración

Luis Fernando Vargas-Alzate

La semana anterior se reunió en Bogotá el Grupo de Reflexión sobre Integración y Desarrollo en América Latina y Europa (Gridale), con objeto de la realización de su primer Congreso Latinoamericano de Integración Regional y Desarrollo Sostenible, organizado por el Centro de Pensamiento Global (Cepeg) de la Universidad Cooperativa de Colombia.

En dicho encuentro, si bien se retornó a los lugares comunes en relación con la integración en América Latina, también se reflexionó sobre la necesidad de conceptualizarle correctamente.

Algo en lo que se ha insistido por años, pero que pocos estudiosos se esfuerzan en trabajar, es la conceptualización de la integración (o quizá sea mejor escribir, la conceptualización del término).

Todavía hoy, a más de dos décadas en las que se llamó la atención por diversos centros de pensamiento, se sigue discutiendo que uno de los mayores problemas por los cuales la región latinoamericana no avanza en la materia es la falta de contenido del término y su constante equívoco al conceptualizarlo.

Cuando en América Latina se hace referencia a la integración, se aborda una diversidad de asuntos que, a la larga, no corresponde con su definición.

En tal dirección, dos intervenciones (y muchas otras) dieron algunas luces sobre el tema. Para Diego Cardona (diplomático y académico colombiano) y Andrés Malamud (Investigador de la Universidad de Lisboa), siendo divergentes en algunos detalles, es claro que se mantiene la confusión entre la regionalización, el regionalismo y la integración regional.

Por integración regional tendrían que entenderse los vínculos reglamentados por un régimen común y aceptados por los Estados que decidan involucrarse, con objeto de unificar reglas, principios y procesos de una misma región.

Así, es recomendable para la comprensión de lo que se desarrolla en estas líneas visualizar lo que no es la integración. Quizá ello facilite entender lo que sí es. De un lado, y de acuerdo con Malamud, la integración no es la disgregación observada con frecuencia en el diálogo entre actores regionales. De otro lado, el afianzamiento de la soberanía en cada uno de los aún existentes Estados westfalianos de América Latina es lo opuesto la integración.

No puede hacerse referencia a procesos de integración en un escenario en el que los gobiernos nacionales hacen todo por impedir que el fenómeno de la supra nacionalidad sea alcanzado.

Cada gobierno latinoamericano que intenta acercarse a sus pares (y vecinos) ubica por delante el principio de la soberanía como condición para avanzar en cualquier tipo de negociación; lo que convierte el ejercicio en un acto de cooperación internacional, localizado lejos de lo definido para la integración regional.

Se han intentado procesos de regionalización. No obstante, también contrariando su concepto, puesto que existen casos en los que tales países ni siquiera poseen frontera común. Solo para citar uno está la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), que se ha catalogado incorrectamente como un proceso de integración. Es, en definitiva, un claro resultado de no entender muy bien de lo que se habla en materia de integración regional.

Queda un llamado a la re-conceptualización de la integración, agregándole mayor fuerza al estudio de las asimetrías, tanto a nivel interno de los grupos regionales, como a nivel internacional, para alcanzar una mayor autonomía.

Sin duda es algo que resulta interesante y válido. Sin embargo, esto solo cobrará sentido cuando realmente se parta por entender lo que realmente significa la integración regional, y ésta deje de ser confundida con simples acuerdos cooperativos entre naciones.

Ahora bien, puede ser que en esencia no sea un asunto que interese en la región, como sí interesó a los europeos, por ejemplo. Puede ser que acá se haya desistido de alcanzar sendos niveles de compenetración, o que ni siquiera se haya pensado en ello como una posibilidad.

TEMAS


Grupo de Reflexión sobre Integración y Desarrollo en América Latina y Europa (Gridale) - Integración - Latinoamérica - Alba - Centro de Pensamiento Global (Cepeg)