Una similitud en los candidatos

Luis Fernando Vargas-Alzate

Ya están echadas las cartas: los dos candidatos que irán a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia son Iván Duque, del partido Centro Democrático, y Gustavo Petro, del movimiento Progresista. De acuerdo con esos resultados, es preciso analizar algunos de los aspectos que han expuesto tanto los candidatos como sus campañas, en lo que se refiere al ámbito internacional.

Antes de analizar lo presentado por cada candidatura, es preciso enfatizar la relevancia de diferenciar dos conceptos. De un lado está la política exterior, que debe ser entendida como la estrategia nacional, diseñada para la consecución de los objetivos definidos a partir de las necesidades internas, en la interacción con la diversidad de actores del ámbito global.

De otro lado está la política internacional, que se debe concebir como el ejercicio político del país en todos los escenarios externos, y que puede tener un rol propositivo en algunos casos, y reactivo en otros. Así, es la política exterior la que permite al país decidir su rumbo de acción.

De acuerdo con lo anterior, algo es claro. Ninguno de los dos candidatos ha ofrecido claridad, por lo menos hasta ahora, sobre cuáles serían las bases de una estrategia de política exterior para Colombia, ni cómo se defendería una postura específica en su participación en la política internacional. Algunos aspectos han sido expuestos, y sobre ello se intenta construir acá la foto de lo que podría suceder con su eventual triunfo.

Petro ha señalado que, de ganar la presidencia, sus esfuerzos en materia internacional estarán encaminados a diversificar el diálogo con los actores internacionales, diferentes a los tradicionales, y hacer caso del mandato constitucional de enfocarse prioritariamente en América Latina.

Así mismo, ha dado alto valor al tema ambiental, defendiendo la idea de llevar al país a ser un actor relevante en los foros globales en los que se debate lo referido en la materia. Claramente se desmarca de la tradicional relación con Estados Unidos, insistiendo con frecuencia que es un actor de la política global que poco le ha servido al país. En esa dirección, se ha convertido en un crítico de la “guerra contra las drogas”, apoyada por el país del norte y que, en definitiva, pocos resultados ha entregado.

De manera singular, aunque al candidato se le ha asociado frecuentemente con los regímenes de izquierda radical existentes en la región, en sus intervenciones ha expresado querer llevar el caso de Venezuela a instancias internacionales que velan por el respeto de los derechos humanos y la protección de la democracia. Así, aunque no exista claramente una estrategia para la que sería su política exterior, es claro que su posición está alineada con lo que constitucionalmente es demandado.

Duque, por su parte, se ha referido en constantes oportunidades a la necesidad de trabajar en la profesionalización del servicio exterior, lo que es una necesidad para el país. Sin embargo, dentro de lo expuesto por su campaña, tampoco resulta perceptible que tenga diseñada una propuesta para la que sería su política exterior.

Se sitúa en defensa de seguir trabajando por unas relaciones estrechas con Washington, lo que resulta apenas normal, puesto que su formación, tanto académica como política, así se lo ha trazado, pero inquieta que poco se refiera a la región latinoamericana. Salvo en los episodios en los que ha tomado posición en contra de Nicolás Maduro y el rol de la Unasur. Le convendría una revisión de la Carta Magna.

Sin tener claras las estrategias para la que sería la política exterior del país, la realidad es que los dos candidatos no se distancian tanto como para tener que entenderlos como “polos opuestos” en lo que hace alusión al tema internacional. Más bien, habría que anotar que son coincidentes en que restan valor a estos temas, tal como ha sido norma por décadas en los procesos electorales.

TEMAS


Elecciones - Elecciones 2018 - Colombia - Iván Duque - Gustavo Petro