Cuidado con los vampiros. Votemos bien el 8 de marzo
Dicen los famosos corraleros del Majagual: “Vampiro, vampiro… te chupó el vampiro”. Apunten: cada vez que Petro acuse a personas e instituciones de estar en contra del pueblo es porque él mismo es el “vampiro humano” que evoca y quien, con sus aliados murciélagos, le está chupando la sangre al país, causando destrucción de vidas, valores y posibilidades de desarrollo económico y social.
Siempre han existido en la vida real seres malévolos y destructores. Están suficientemente descritos por el mito de los “vampiros humanos”, que se originó en el folclore del imaginario del siglo X en Europa del Este y que luego dio pie a muchas obras literarias y cinematográficas, incluidas las novelas de terror gótico El vampiro, de Polidori (1819), inspirado en el escandaloso Lord Byron, y Drácula, escrita por Stoker en 1897.
Y como la historia siempre se repite, hoy, en plena era del conocimiento, cuando los mitos deberían haber desaparecido, surge en Macondo la realidad del “vampiro humano”; ese ser muerto en vida que sale en las noches de las tumbas y ataca e infesta a los vivos con sed de sangre. Es así como, en plena ley de garantías, Petro y su ministro Jaramillo encarnan la versión inhumana de los chupasangres más perversos de que se tenga recuento en Colombia.
Como en la ficción literaria, la “Colombia inhumana” representa en la vida real una inédita historia de terror anunciada por el “vampiro humano boyacense”, ese depredador que nos gobierna y destruye vidas al golpe de su “chu, chu, chu”, que está matando niños, jóvenes y adultos; dejando madres y padres sin hijos e hijos sin padres; condenando al país a la peor de las miserias: ver morir a los seres queridos debido a que nos gobierna una epidemia de chupasangres que, intencionalmente, destruyeron el sistema de salud y dejaron al pueblo que dicen defender sin medicinas y sin tratamientos, con los hospitales y todo el sistema de prestación de servicios de salud en la quiebra.
No contento con su permisividad con el narcoterrorismo y la degeneración vergonzosa de un ejercicio ladrón del poder, bajo la presidencia del “vampiro inhumano” crecen la miseria, la indigencia, la pobreza y la brecha entre una pequeña clase que se enriquece con el ingreso de recursos ilícitos -que, a su vez, generan un consumismo improductivo y causan una falsa sensación de riqueza- cuando en realidad la economía estatal y el sector productivo real están heridos de muerte a cuenta de los vampiros que nos gobiernan y que nos quieren llevar al infierno social que representa el siglo XXI.
Pensemos bien cómo votar.
Pongamos atención a lo que se vive hoy en Venezuela, Cuba, Nicaragua y México, y en por qué tantos colombianos han tenido que salir del país; comprendamos cómo funciona la mente retorcida y las acciones de quienes nos gobiernan.
Cuidado: el gobierno del “vampiro inhumano” está promoviendo otros vampiros infestados de la misma sed de sangre y desgracia, para darle continuidad y profundidad a sus mal llamadas reformas y llevar al país a una dictadura constitucional alimentada por la sangre que ya se chuparon Santos, Montealegre, De la Calle, el camaleón Roy Barreras, Benedetti, Cristo, Chuspas, Carlos Ramón González, las Farc-ep, el Eln y el nuevo M-19, desde que vendieron la patria en Cuba, compraron el Congreso, instauraron la JEP y llevaron a Petro al poder en 2022.