¡La absurda solución de vender el sofá!
Está claro que quien ha sido víctima de un engaño nada arregla vendiendo el sofá. Del mismo elenco de oportunistas e irresponsables que vendieron Isagen, cambiaron la legalidad por la plena impunidad para las organizaciones criminales y se dieron el lujo de disfrazar de “mermelada” la compra corrupta del legislativo, las cortes y los entes de control, se escucha ahora la absurda propuesta de vender ISA S.A. para compensar el atraco al erario de quien ellos mismos permitieron llegar al poder y seguir financiando el despropósito de un Estado insostenible que acusa elefantiasis burocrática crónica.
Si su amañada y engañosa argumentación es que Ecopetrol no debe ser dueño de ISA S.A. porque se politizó y se convirtió en una ratonera, entonces que primero la despoliticen y no la sigan politizando. Que la pongan a funcionar eficientemente, nombrando en su junta directiva a los mejores técnicos que se consigan en el mercado energético mundial, y que les paguen bien, que el negocio aguanta.
Los activos ancla, o realmente productivos, son aquellos que generan el valor incremental del principal y le dan respaldo y solidez al balance, desde el de un carro de papitas fritas hasta el de una gran fábrica, el de un grupo empresarial e incluso el que representa la base más sólida del PIB de un país o el de un conglomerado global, y más en un sector tan estratégico para la economía del mundo moderno.
Una movilidad eficiente es uno de los vectores más determinantes en cualquier ecuación de costos, y ello abarca todo el conjunto energético que hace posible el traslado de bienes, la operatividad de servicios y la forma en que nos comunicamos y realizamos todo tipo de actividades y transacciones. Tener garantizada la soberanía, la seguridad y la sostenibilidad energética de un país es la base esencial del crecimiento económico.
Hoy Ecopetrol S.A. no se puede ver con la misma óptica local y estatal del gatopardismo político con la cual se entendía en el pasado. El grupo empresarial que simboliza “la Iguana”, así haya sido abusado durante un caótico ciclo político, ya demostró ser el principal activo generador de riqueza para nuestra nación: a lo largo de este cuarto de siglo el grupo se transformó, demostró poder ser eficiente y participar en negocios globales, evolucionó y logró el reconocimiento de los mercados y de la industria energética.
Lo anterior demanda contar cada día con una mejor junta directiva, con amplia experiencia especialmente en el manejo de juntas de grandes corporaciones y conglomerados internacionales que cotizan y emiten deuda en los mercados de capitales, y tener un presidente y un equipo gerencial técnico de talla global, reconocido, conocedor, experto y bien reputado, capacitado para generar nuevos negocios. Ello implica mejorar y recomponer continuamente el talento humano especializado, con el fin de desarrollar el gran potencial que tiene nuestro territorio y participar en oportunidades internacionales en hidrocarburos, cada día de forma más técnica y ambientalmente amigable. E implica que, al mismo tiempo, se pueda realizar plenamente el enorme potencial que tiene ISA S.A. para atender la demanda creciente de generación, transporte, conducción, almacenamiento y electrificación, así como la búsqueda continua de nuevas tecnologías aplicables a los nueve mercados donde hoy el GEE tiene operaciones.
Sin duda se precisa un equipo directivo mejor y más técnico que el que condujo la empresa durante su tránsito de agencia estatal a compañía especializada, cuando se democratizó y empezó a cotizar en el NYSE, y que el que la llevó a iniciar su diversificación como conglomerado empresarial, integrándose a la transición energética y a la marcada tendencia de una mayor demanda global de energía eléctrica mediante la adquisición directa de las acciones de ISA S.A.
El gran valor a futuro del GEE Ecopetrol para Colombia y la región estriba en que dentro de sus principales activos integra a ISA y a Cenit, con lo cual se convierte en el segundo grupo de transporte de energía del mundo: una poderosa denominación de conglomerado ecoenergético integrado verticalmente en hidrocarburos y energía eléctrica. Es por eso por lo que le llevan tanta gana toda suerte de tiburones del mundo financiero.