Valoremos la libertad
Con todo respeto les digo: mucho ojo, que el negativo de los tres punteros equivale a 81% que no votó ni parlamento ni consulta, pero sí mandó un mensaje de descontento y desconfianza que nadie lo quiere leer.
En los estratos 3, 2 y 1 están 75% de los votos, esperando a que los escuchen y les lleguen con mensajes que les despierten emociones y esperanza, con cosas concretas que correspondan a sus problemas.
La gente del común quiere que le hablen de sus problemas. Quiere ver que alguien le diga que le va a solucionar lo básico: cómo tanquea la moto, que no lo echen del trabajo ni se le funda el negocito, cómo paga el arriendo y con qué merca lo mismo o mejor, y que le den los medicamentos a la mamá, que el policía no se le lleve la moto a los patios, que no los cuelguen y que le quede para una cerveza el domingo. No piden más. Pero están mamados de oír que todo se lo robaron, antes y ahora. Ellos no saben del PIB, pero sí cómo los afecta la carestía.
Y tengamos claro que a nadie de esos estratos les interesa, es más, les vale huevo quién sea ni qué piense el vicepresidente o quién sea la vicepresidenta; ese no es el lío. Esa gente no ve Twitter, hoy X, ni está en los chat de los estratos 4, 5 y 6. Les valen cáscara los mamertos, los intelectualoides y los gomelos, y no tienen tiempo para sentarse a ver los noticieros. No están de acuerdo con la corrupción, pero tampoco están pidiendo más de lo que tienen, ni son personas que roban en el trabajo, como sí pasa en grande y en buena parte del sector público, lo cual es uno de los principales factores de desconfianza en los partidos y los políticos de ese 80% del mercado electoral. Ellos no están pendientes de las encuestas de lánguidas muestras de 1.200 llamadas en 50 millones de habitantes. Lo que necesitan es tener país donde trabajar libremente.
Por tanto, si las campañas de la democracia no hacen un trabajo metódico, ordenado, digital, tecnológico y comunicacional, con penetración de audiencias segmentadas que llegue a todos los celulares de esos estratos, con la narrativa adecuada, corta y contundente, sepan que el Estado sí está llegando allá con sus emisoras y Rtvc, con su demagogia populista, a engañarlos, diciendo que el gobierno les cumplió y a ofrecerles todo el día subsidios para que crean en una falsa ilusión de un mayor ingreso real, así sea una vil mentira.
Créanme que los políticos tradicionales solo se arriman a las campañas para ver qué consiguen o cómo se posicionan para seguir mamando del Estado. Toda esa pila de candidatos perdedores también son chupasangres. No ayudan, aunque digan que van a ayudar, pues ni tienen cómo ayudar, porque los votos no son endosables, ni de ellos ni de sus movimientos, y su intención no es otra que seguir en la misma rosca cada cautro años.
Ojo, que ya Cepeda lo dijo: esto nos es contra el tigre ni la paloma, es contra Uribe. El único enemigo real que reconocen Petro y Cepeda es Uribe. Y eso es porque Uribe no para de trabajar por la patria y es el único con que realmente se identifica un buen porcentaje de la gente.
Por tanto, que no crean unos y otros, ni los políticos tradicionales, ni los periodistas de cartel, ni nadie, que la libertad gana sin Uribe y lo que él despierta en la gente, sin el empresariado en pleno y sin los trabajadores votando, sin generar una votación orgánica gigante que defienda la libertad de forma masiva, como se hizo en 2016, y sin meterse física y digitalmente a los celulares y a las emociones de la gente en estratos bajos.
Escuchen, valoren la libertad, que lo que está en juego no es lo que aporten paloma ni el tigre, es la libertad de todos, es no volvernos como Cuba o Venezuela. Ojo, que es el cambio del sistema jurídico del que dependen los valores, las libertades y las garantías democráticas, la economía estatal y formal y la convivencia social.
Recordemos que es el fuego amigo el que deja paralítico de un balazo o mata al soldado que va adelante. Recordemos que es por culpa de los políticos tradicionales, que son parásitos del Estado, que llegamos a donde estamos.
Es en serio, todos y cada uno de nosotros tenemos que llevar otros a votar, es por la LIBERTAD.