Analistas 09/09/2026

La era de AGI ha llegado

Síganos y léanos en Google Discover

En un escueto mensaje en X el CEO de Nvidia, Jensen Huang, felicita a OpenAI por el lanzamiento de su modelo Astra y anuncia, como quien no quiere la cosa, que oficialmente la era de la “Inteligencia General Artificial (AGI) ha llegado”. Esto quiere decir que hemos creado un sistema capaz de aprender, razonar y adaptarse de forma autónoma a diversos ámbitos no programados, tal como lo hace un ser humano.

Es sintomático de nuestros tiempos que un anuncio de esta naturaleza -fácilmente comparable con hitos trascendentales de la humanidad, como el descubrimiento de América, el desarrollo de la energía eléctrica, la máquina de vapor o la bomba atómica- pase así, con una mezcla de indiferencia, fascinación, inevitabilidad y desconcierto.

Quizás así son estas cosas: cambian el mundo para siempre, pero cuando se conocen todo sigue más o menos igual. Pasaron casi 40 años entre la llegada de Cristóbal Colón y que la riqueza del Nuevo Mundo alterara la geopolítica europea. Un tiempo menor al que aconteció entre el descubrimiento del electromagnetismo y la electrificación de las ciudades o el desarrollo de la máquina de vapor y la construcción de los ferrocarriles intercontinentales.

Ahora las cosas acontecen mucho más rápido -el mismo Jensen Huang nos recordó que son solo 4 años entre ChatGPT o1 y la AGI- pero igual, esta mañana nos levantamos a cumplir nuestra rutina diaria sin sentir que hubiera ocurrido un terremoto, un tsunami o un incendio catastrófico.

Bien podría ser así. Si la AGI es todo lo que dicen que es y hace todo lo que dicen que puede hacer, hemos inventado una inteligencia superior a la nuestra que será, con cada minuto que pasa, aún más poderosa. La última vez que esto ocurrió, por allá hace 100.000 años, cuando el homo sapiens salió de África, el planeta no volvió a ser igual. Ese peligrosísimo simio inteligente sometió y transformó todo lo que se encontró a su paso.

Por ahora, las barras bravas de la IA nos aseguran que todo será para mejorar. Elon Musk habla de una tecno-utopía maravillosa: bienes baratos, un mundo sin enfermedades, movilidad inmediata, tiempo ilimitado para el esparcimiento y colonias en Marte. Sin duda la vida cotidiana podrá mejorar: todos tendremos un súper asistente privado que se encargará de todo. Hasta de nuestro trabajo, si es que lo tenemos.

Porque ese es el problema más inmediato: si todo lo hace la máquina, ¿qué haremos nosotros? Uno se cansa bastante rápido de tomar piñas coladas en la playa, asumiendo que tiene con qué pagarlas. El trabajo dignifica, y sin trabajo la gente tiende a hacer cosas jartas, como las revoluciones. Peor aún sería la distopía tecnológica estilo Terminator donde las IA se toman el mundo y nos exterminan, nos esclavizan o nos cogen de mascotas. Suena exagerado, pero eso fue lo que le pasó al mamut y a los tigres diente de sable cuando el homo sapiens les puso el ojo encima.

Hasta ahora los colombianos somos espectadores de esta inmensa e incierta transformación. Lo único que podemos hacer es asombrarnos con los anuncios, emocionarnos con su potencial y preocuparnos con sus consecuencias. Todo al mismo tiempo.

TEMAS


Nvidia Corp - Sociedad - Tecnología