Vamos EPM

Marc Eichmann - eichmannm99@yahoo.com

Quiero en esta columna, tomar partido por los funcionarios y contratistas de Hidroituango y manifestarles mi consideración y apoyo. Independientemente del resultado final en la construcción del proyecto, sus decisiones fueron tomadas de buena fe, lejos del fraude y apoyadas en lo mejor de su conocimiento.

Así mismo, denuncio la ligereza de aquellos que oportunistamente y ellos sí, respaldados en intereses personales, buscan responsables en vez de resaltar la grandeza de su labor.

Construir obras civiles implica asumir grandes retos. Para enfrentarlos, se debe balancear la teoría inculcada años atrás en los salones de clase con el conocimiento adquirido a través de la experiencia de los años.

Quienes se le miden, como los funcionarios de EPM y el consorcio CCC que trabajan en Hidroituango, realizan este ejercicio con la profunda convicción de terminar una obra que, siempre y sin lugar a duda alguna, beneficia de manera impersonal a la comunidad, dándole un canal, una represa, una vía de acceso, un puente o simplemente, un techo.

Se equivoca quien, en su encasillada visión, describe el desarrollo de una obra civil como un ejercicio limitado a la ejecución rigurosa de una labor encuadrada en las leyes de la ciencia aplicada. Con espíritu inquebrantable, los hombres y mujeres que se le miden a esta labor incorporan las restricciones positivas que la sociedad les impone, con presupuestos limitados por el retorno exigido sobre el capital y la regulación ambiental.

A diferencia de otros gremios, asumen estas imposiciones con estoicismo y obediencia, así puedan ir en contra del sentido común. Se niegan a protestar en masa en contra las barrabasadas que algunos burócratas incorporan en la regulación técnica o la tramitología que dificulta su trabajo. Ellos solo ejecutan su labor, a pesar de las dificultades.

La construcción de obras civiles, además de requerir rigor en el diseño y ejecución de los proyectos, está expuesta a la naturaleza salvaje y la impredecibilidad del entorno que la asalta con sorpresas técnicas, fenómenos climáticos adversos o, simplemente, factores humanos.

Ante estas sorpresas, sus ejecutores deben reaccionar con celeridad, bajo presión y sin errores, para evitar tragedias por las que, con seguridad, serán auscultados con detalle y poco rigor en el futuro.

En contraposición a otras labores profesionales, los resultados de construir obras civiles se miden con rigurosidad implacable. Si por algún error una obra tiene dificultades, los avivatos, como el ex viceministro de las TIC, Daniel Quintero, aprovechan la situación para molerlos a palos en los medios buscando eventuales responsables.

En el caso de los funcionarios de EPM, ya las Unidades Investigativas de los diarios, a quienes la sociedad no condena si tienen poco rigor, exigen responsables por las dificultades que se tuvieron en el desarrollo del proyecto hidroeléctrico. Los funcionarios de la compañía EPM y sus contratistas, a pesar de las acusaciones, prosiguen imperturbables, trabajando 24 horas sobre 24 como un equipo inquebrantable, en sacar el proyecto adelante.

Nota: Recuerdo con aprecio a los funcionarios UNE, quiénes con su profesionalismo, obtuvieron resultados operacionales sin comparación en el tiempo y, le permitieron a EPM realizar la fusión de UNE con Millicom que, quedó demostrado, fue supremamente conveniente para Medellín.

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