Tribuna Universitaria 13/10/2017

Consumo colaborativo

Es necesario entender que las velocidades con que corren las ideas son verticales, no horizontales. Ideas con base en el pensamiento de unos jóvenes que salen de su propia comodidad y se atreven a llegar a todas las periferias, que no piensan en sí mismos sino en los demás, y que poco a poco van liderando la alta gerencia del país, y que a su vez no solo es una transformación de cargo; se ven también emprendedores con moral que entienden que la economía ya no está al servicio del beneficio, sino que está al servicio de toda la sociedad.

Como lo decía en mi columna anterior, ha muerto el capitalismo salvaje. Hoy en día, más allá de estadísticas como la que dice que 1% del mundo tiene el 99% de la riqueza, aparecen iniciativas de cambio y mediciones multidimensionales como el puntaje de 40,7 en el Happy Planet Index, que deja ver como identidad cultural el ser inclusivos al estar preocupados por el bienestar, la expectativa de vida, la desigualdad y la huella ecológica como país.

Por eso, cuando hablamos de consumo colaborativo nos referimos a una nueva forma de consumir bienes y servicios en la que participan varias personas para aprovechar los mismos recursos, una economía compartida. Un ejemplo de esta economía es el pensar, si necesito abrir un hueco en una pared, si vale la pena comprar un taladro que durará 30 años guardado hasta convertirse en pieza de museo.

Nace un modelo de negocio que dice si yo tengo un libro y usted un taladro que quiero usar, ¿por qué no intercambiamos y dejamos de consumir permanentemente, trasladándonos como habitualmente debería ser al modelo europeo por trascendencia histórica al truque digital?

Hasta la revista Time lo ha incluido como una de las 10 ideas que van a cambiar el mundo, y para referirme a una publicación de varios años atrás, Charles Darwin insistía en que no es la más fuerte de las especies la que sobrevive y tampoco la más inteligente; sobrevive aquella que mejor se adapta al cambio porque hoy en día todo se están conectando y el consumo colaborativo es el actual valor que la web proporciona a los consumidores para educarse, financiarse, viajar de manera conjunta y directa con productos experienciales o algunas plataformas que construyen relaciones significativas al satisfacer mejor a todos los usuarios finales.

Aunque el ahorro y la singularidad son los factores que arrancan estas tendencias, no dejan de ser medidas eficientes para reducir el consumo de bienes de primera mano. Una forma de eficiencia que pasa desapercibida, pero que contribuye a un mundo menos consumista. Lo cierto es que el modelo de la economía compartida se impone, no solo dando soluciones a problemas globales, sino también satisfaciendo necesidades de sectores y que, según expertos, la comunidad se encarga de darles poder a las nuevas formas de economía compartida.

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