Amor a la industria… con exportación

María Claudia Lacouture

Oportunas las palabras del presidente Iván Duque en el Congreso de Analdex porque denota un genuino interés por impulsar y facilitar las exportaciones como factor esencial para el crecimiento económico y trabajar para que la industria mantenga su vigor, se diversifique, incorpore nuevas tecnologías y aproveche los mercados abiertos, desaprovechados por falta de competitividad, más que por desidia empresarial.

Pero las ideas deben avanzar hacia la acción. Son pocos los días del nuevo Gobierno, y es indispensable el plan de acción completo de cómo y cuándo, para que prendamos motores y prevalezca interés de todos los empresarios en apoyar las iniciativas.

Si algo debemos abonarle al Gobierno es haber arrancado sobre lo avanzado, sin pasiones políticas ni ideológicas, concentrado en su deber de presentar acciones concretas y medidas eficientes para el fortalecimiento de la industria como mecanismo para el desarrollo y la equidad, poniéndole a su propuesta el toque naranja que ciertamente rejuvenece y valoriza el diagnóstico sobre el cual se ha trabajado en los últimos lustros.

Sobre lo que hay que hacer, coinciden hace años gobiernos, gremios, empresarios y analistas: diversificación, productividad, competitividad, menos barreras, más eficiencia, comprar colombiano, atraer inversión, combatir la informalidad, incentivar el emprendimiento, generar opciones para las Pyme…

Con la limitante de presupuesto, hay un reto mayor que mueve a los demás: generar herramientas para que las empresas, de la puerta para adentro, propicien la productividad y puedan vender a nivel nacional e internacional competitivamente. La cultura exportadora debe ser una prioridad, no solo exportar por tasa de cambio y excedentes.

Otro aspecto que haría la diferencia es la seguridad jurídica, tanto en procesos técnicos como en legales. Esto, acompañado por una reforma tributaria que reduzca la carga en las empresas, producirá el crecimiento económico esperado.

Insisto en que cualquier política, debe tener como eje una estrategia de trabajo de puertas para adentro de la empresa, un trabajo minucioso al interior para que estas sean más productivas y competitivas, acompañadas por una transformación digital. Comenzar por la agroindustria como prioridad es también un objetivo acertado. Requerimos transferencia de tecnología, innovación, sofisticación en los productos, insertarnos en las cadenas globales y dejar de lado la timidez exportadora.

Con la economía naranja se impulsará la exportación de servicios y en turismo estamos frente a una oportunidad histórica de darle una nueva dimensión sostenible. No podemos tener miedo de aprovechar las oportunidades que surgen de la tensión comercial para generar más exportaciones. EE.UU. y China, y también otros países han tenido que reajustar aranceles por el tire y afloje internacional que todavía no sabemos a dónde llevará, pero que nos debe mantener en permanente estado de alerta para prevenir y repuntar.

Y con los aires de renovación generacional en el Gobierno debería llegar también una nueva generación de emprendedores con estímulos suficientes para producir y exportar. Es un momento interesante en la historia del comercio exterior de Colombia que, de concretarse, será determinante para la historia económica del país.En su discurso a los exportadores, el Presidente declaró su amor a la industria. Sí, con exportación.

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