Analistas 13/06/2023

Clamor nacional por la seguridad

María Claudia Lacouture
Presidenta de AmCham Colombia y Aliadas

Las estadísticas de la violencia en Colombia muestran que crecen los territorios sometidos por la delincuencia organizada y decrece la presencia del Estado en las zonas vulnerables. Frente a ese panorama, los empresarios, los gobiernos regionales y la sociedad civil en general hemos hecho distintos llamados al Gobierno para responder con determinación y contundencia ante la oleada de inseguridad que agobia a la nación.

Se requiere una respuesta eficaz y sin titubeos ante la creciente inseguridad, mayor presencia de autoridad por las carreteras y en las zonas rurales, que se eviten los bloqueos y los saboteos a la economía nacional, que las comunidades no sean hostigadas, que los ciudadanos puedan permanecer en sus lugares, trabajar sin miedo por su integridad y la de sus familias.

La paz es un anhelo de los colombianos desde hace varias décadas y por eso celebramos con optimismo los acuerdos con las Farc en 2016, que se tradujo en seguridad, tranquilidad y mejores condiciones para el trabajo social y productivo, pero que falló en su implementación y terminó siendo copado por otros factores de violencia.

Hoy estamos frente a un nuevo proceso, ante un inminente proceso de diálogo con el ELN que abren una nueva oportunidad para la paz y aunque mantenemos el optimismo también esperamos que la contraparte insurgente ponga fin a sus acciones violentas contra los ciudadanos, a los ataques contra la economía, al secuestro y la extorsión. Es importante que en este proceso haya seriedad, avances concretos y verificables. Colombia no aguantaría una burla más al anhelo de la paz, necesario para consolidar el desarrollo y avanzar en el cierre de brechas sociales.

Tendremos un país en paz en la medida que se respete el Estado de Derecho, en que los ciudadanos confíen en la labor de sus instituciones para garantizar la seguridad y la justicia. La fuerza pública no puede quedar de manos atadas, debe actuar para encarar la escalada de inseguridad que nos aqueja. Sin seguridad no hay proceso productivo viable, eficiente ni competitivo, ni es posible crear un círculo virtuoso que reduzca las brechas sociales, que propicie el trabajo colectivo en pro del bienestar de todos.

Fue muy interesante escuchar las distintas y valiosas intervenciones del encuentro “Desafíos de Seguridad y Territorio” liderado por el Grupo Prisa Media y que hizo una amplia reflexión sobre el deterioro del orden público y el aumento de la violencia en todo el territorio colombiano, que tiene múltiples causas y podrá desencadenar situaciones más graves si dejamos islas de abandono por las regiones, si allá donde alguna vez hubo violencia no llegan las oportunidades, si dejamos la justicia y la democracia en manos de delincuentes armados.

Con la indiferencia de la mayoría se condena al olvido a las minorías. En la reunión se sintió muy fuerte el clamor de todos los actores por un país libre de miedo.

Colombia, que ya sabe lo que es lidiar al mismo tiempo con escaladas de violencia y crisis políticas e institucionales, como cuando tuvo que hacerlo en los tiempos del proceso 8.000 y en medio de una guerra contra narcotraficantes, guerrilleros y paramilitares. Tenemos lecciones aprendidas, aunque las consecuencias siempre serán impredecibles. No podemos dejar la paz a medias, ni dejar al país vulnerable ni entregar concesiones a cualquier costo.

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