Análisis 21/09/2026

Y mientras tanto, que el hoy cuente

María Claudia Lacouture
Presidenta de AmCham Colombia y Aliadas
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Mientras Colombia debate el presupuesto, reclama seguridad y organiza la reconstrucción, nuestros días se llenan de asuntos pendientes y preocupaciones propias y prestadas. En esta columna he querido mirar lo que el ruido nacional deja por fuera. Hoy quiero compartir algo que me recordó la celebración de los diez años de Build the Faith, fundación creada por mi sobrina Christina y que hoy continúa mi hermana Mónica: la importancia de vivir el presente.

Christina vivió apenas 12 años, gran parte de ellos enfrentando un pertinaz cáncer, con una entereza extraordinaria. Como lo ha escrito mi hermana, Christina le “enseñó esto de una manera que jamás podría haber aprendido de un libro. Su vida fue corta, pero su fe era profunda. Llevó su cruz del cáncer con una confianza extraordinaria y le mostró que la cruz no tiene que ser el final de la historia. En las manos de Dios, incluso el sufrimiento puede convertirse en luz. La muerte de Christy me enseñó algo que llevo conmigo todos los días: solo tenemos el día de hoy”. Y, sin embargo, damos por hecho que tendremos un mañana.

Pensamos que siempre habrá otra oportunidad para pedir perdón, perdonar, cambiar, amar o simplemente dar gracias. Pero la vida puede cambiar en un solo instante. Esa idea invita a estar presentes y a no dejar para después una conversación, un agradecimiento o un abrazo. Cuando me pierdo entre obligaciones, sus palabras y su sabiduría me devuelven perspectiva. Y, a través de la fundación que hoy continúa, demuestra que cargar nuestras cruces no nos impide agradecer ni dar alegría; que se puede necesitar un abrazo y, al mismo tiempo, ofrecerlo.

Así lo ha hecho junto con su familia. En estos diez años, la fundación ha apoyado la construcción de iglesias y casas de retiro para comunidades sin recursos para levantarlas, desde Colombia hasta Ghana. Para quienes encuentran refugio en su fe, son espacios donde reunirse y sentirse acompañados. Allí continúa el sueño de Christina.

Admiro profundamente la manera en que mi hermana ha transformado su dolor en esperanza y alegría para otros, y aprendo de ello cada día. Me ha enseñado que dar alegría también puede ser una forma de encontrarla. No hace falta compartir una religión para reconocer la generosidad de ese camino. Cada quien halla sentido y esperanza a su manera. Me inspira su disposición a acompañar: no tener todas las respuestas y, aun así, estar para alguien.

Pienso también en quienes apenas encuentran fuerzas para atravesar una pérdida. Nadie tiene que hacer de su dolor un ejemplo. Hay días para dar y otros en los que necesitamos que nos sostengan. Por eso admiro a quienes, como mi hermana, iluminan a otros sin negar su propia tristeza. Acompañar también es respetar esos tiempos, sin pedirle a nadie que esté bien antes de poder estarlo.

En esta columna quise hacer un alto en el camino para celebrar el hoy, a propósito de la primera década de la fundación que creó mi sobrina Christina y que hoy sostiene mi hermana junto con su familia. Los invito a conocer y apoyar esta labor en BuildtheFaith.org. Porque, al final, vivir el presente también es eso: reconocer lo que amamos, agradecerlo mientras lo tenemos y no dejar para mañana la alegría que podemos dar y recibir hoy.

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