Analistas 21/12/2019

El metro es de todos

María Juliana Ospina
Directora ejecutiva del Comité Colombiano de Productores de Acero de la Andi

En abril de 2020 iniciarán las obras del metro de Bogotá, un proyecto por el que la capital esperó más de 70 años. La construcción comenzará poco a poco con el patio taller, mientras se llevan los diseños actuales a su fase de detalle, un proceso que puede tardar hasta 18 meses.

Este reto lo asumió el consorcio chino Apca Transmimetro, que constituyó la empresa nacional Sociedad Metro Línea 1 S.A.S. Detrás de este consorcio están las compañías chinas Harbour Engineering Company Limited (Chec) y Xi’An Metro Company Limited, junto con la brasileña CRRC Changchun Do Brasil Railway Equipamentos e Servicos y la canadiense Bombardier.

Es un proyecto que produce mucha ilusión, por los más de 60.000 empleos directos que se generarán en Bogotá, según explicó en su momento el presidente Iván Duque, y por la calidad de vida que le brindará a todos los habitantes. Ante una obra de esta magnitud, la cual requerirá aproximadamente 350.000 toneladas de acero en todas sus fases, es necesario que se haga énfasis en la promoción de encadenamientos productivos.

¿Por qué es importante? Porque los encadenamientos productivos son los enlaces entre las empresas que van a participar en cada etapa de la construcción del metro. Esto nos permitirá reducir riesgos y optimizar todo el proceso productivo, lo cual cobra particular relevancia al entender que la construcción no solo implica hacer las estaciones.

También requiere la construcción del patio taller, el viaducto, la reconfiguración de los corredores viales en el trazado de la Línea 1, manejar los desvíos de tráfico durante la obra, así como la gestión social y ambiental, y el suministro de trenes y equipos. La cooperación entre las empresas involucradas en todo el proceso genera competitividad y promueve un entorno innovador, lo cual finalmente tiene una repercusión positiva en la industria colombiana. Por eso el metro de Bogotá es una tarea de todos.

En ese sentido, la industria siderúrgica colombiana, reunida en el Comité Colombiano de Productores de Acero de la Andi, está en condiciones de abastecer esta obra de importancia nacional. Las cinco siderúrgicas que lo componen no solo aportan en productividad al país, sino que también generan más de 45.000 empleos directos e indirectos, pagan más de $100.000 millones en impuestos, producen más de $2 billones en encadenamientos y son ejemplo de economía circular. Además, este acero cumple con todos los requisitos establecidos en la NSR-10 y NTC 2289, lo cual es evidencia de calidad, seguridad y competitividad. Construir el metro de Bogotá con estos productos es apoyar a los colombianos.

De la mano de esta obra, la más importante de la próxima década, se fomentará el crecimiento de la economía local y nacional, así como la calidad, la competitividad y la sostenibilidad, pilares fundamentales de los productos colombianos.

La historia de Colombia se ha construido con acero colombiano y no tengo ninguna duda de que el metro de Bogotá seguirá el mismo camino. Por eso continuaremos invirtiendo en tecnología e innovación para brindarles seguridad a los colombianos y aportar al desarrollo económico de la Nación.

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