El año comienza bien para la economía: ocupados y exportando
jueves, 5 de marzo de 2026
Mario Alejandro Valencia
Enero de 2026 comenzó con buenos resultados económicos y sociales para Colombia, como es bien conocido. La tasa de desocupación es la más baja en 25 años y las exportaciones crecen 12,6% ese mes. Al mismo tiempo, se mantiene un excelente desempeño del comercio interno y un índice de confianza del consumidor entre los más altos en la última década.
No hay duda de que existe más confianza en la economía de lo que se percibe en las redes sociales. La debacle económica no ocurrió, ni la información negativa caló entre la población colombiana, tanto que no logró tampoco afectar las dinámicas naturales de trabajo entre los privados y el sector público. Lo que se especuló muchas veces como división y hostilidad, en realidad mostró que la articulación entre el Estado y el mercado es bastante sólida. No de otra forma se explicaría que esa confianza haya llevado a que en 2025 tengamos el mayor número de empresas activas en la historia del país.
En definitiva, ha sido importante consolidar la idea de que el sector privado no existe, no opera ni prospera sin normas claras del Estado, y que el Estado necesita a la fuerza social empresarial y laboral para superar la pobreza y sacar al país adelante. Ni las empresas lo pueden lograr solas, ni el Estado avanza sin empresas.
De ninguna forma podría entenderse que se resolvieron estructuralmente los problemas del atraso del país en tan pocos años. Por ejemplo, aunque se ha avanzado en reducir sustancialmente el déficit de cuenta corriente, todavía es necesario ajustar los mecanismos de atracción de inversiones hacia actividades estratégicas definidas en la política nacional de reindustrialización. La afectación provocada durante décadas de abandono a los territorios y a cualquier idea de producción nacional tomará muchos más años en consolidar una nueva cultura basada en la soberanía económica, la integración regional y la inserción en cadenas globales de valor.
Pero, sin duda, el camino trazado por el actual gobierno es el acertado. En los últimos años, la producción, la ocupación y las exportaciones agroindustriales crecieron; la nueva planta de medicamentos esenciales de la Universidad de Antioquia es un hecho; el tren La Dorada-Chiriguaná ya está en operación y crece el volumen transportado; nuevas embarcaciones de Cotecmar fueron diseñadas y fabricadas; los buses eléctricos ya se están ensamblando, y las exportaciones no mineroenergéticas ya son la mayoría, en buena medida gracias a los aranceles inteligentes y al CERT.
Ninguno de estos avances puede detenerse y es necesario consolidar el crecimiento de la industria. El único camino que tiene Colombia para resolver sus problemas estructurales es producir más bienes y servicios, teniendo como base la real ventaja comparativa que es su energía renovable y un aprovechamiento responsable de la naturaleza.