El comercio exterior sí está cambiando
miércoles, 25 de febrero de 2026
Mario Alejandro Valencia
La apertura económica, los tratados de libre comercio y los tratados bilaterales de inversión, entre otros, establecieron una estructura del comercio exterior de Colombia y de sus relaciones económicas internacionales que llevó a un déficit estructural que, incluso, alcanzó casi siete puntos del Producto Interno Bruto del país durante el gobierno Duque. De todos los déficits heredados, incluido el pensional, este es el más profundo.
Transformar esta situación no ha sido ni será sencillo. No obstante, en los últimos años hay evidencia de que un proceso de cambio comienza a ocurrir. Hoy, las exportaciones no mineroenergéticas representan ya 52,6% de las totales, el registro más alto desde que se clasifica bajo esta modalidad.
Comienza a consolidarse por dos razones: la primera es por una caída en las exportaciones mineroenergéticas, causada principalmente por la caída en los precios internacionales del petróleo en 14,5% en 2025 y del carbón en 20,4% el mismo año. Justamente, un propósito del cambio de la estructura de comercio que asumió el presidente Gustavo Petro estaba relacionado con la alta vulnerabilidad macroeconómica que ha generado la dependencia de los volátiles precios internacionales. Cuando subían causaban enfermedad holandesa y cuando caían provocaban reformas tributarias regresivas.
La segunda es por el propio crecimiento de exportaciones agroindustriales y manufactureras, en productos tradicionales y otros nuevos que comienzan a consolidarse dentro de la oferta exportable del país, como transformadores eléctricos, bienes de la construcción, farmacéuticos y cosméticos, aguacates, solo por mencionar algunos. Importante mencionar que, desde el año pasado, varios de estos, que hacen parte de la política nacional de reindustrialización, comenzaron a recibir -por primera vez en la historia del país- un incentivo definido por el gobierno en el Certificado de Reembolso Tributario (Cert), y también están siendo beneficiados por una política de aranceles inteligentes.
En el marco de estas acciones, también se tiene que mencionar que las importaciones están creciendo a un ritmo mayor, representadas en 72,4% del total en bienes intermedios, de capital y materias primas, que están siendo usadas para procesos productivos dentro del país.
Es decir, la economía local está absorbiendo estas importaciones, que se están traduciendo en un crecimiento del PIB, de la ocupación y de la inversión privada en maquinaria y equipo en 9%, en el camino del proceso de transformación productiva del país. Lo importante, más allá del déficit como tal, es lograr que el país incremente su capacidad interna de producción para enfrentar los desafíos socioeconómicos internos y los de una globalización en tránsito hacia un nuevo orden.