Analistas

El desafío productivo de América Latina

Mario Alejandro Valencia

El futuro de la región latinoamericana en materia de desarrollo económico, social y ambiental depende en gran medida de su capacidad para incrementar la producción industrial que se vincule a cadenas regionales de valor. Por eso los esfuerzos de integración tienen que seguirse tejiendo.

Hasta 2008 una buena parte de las exportaciones manufactureras de Colombia se dirigían a Venezuela, con un sólido comercio intraindustrial, alta diversificación y de composición fundamentalmente no minero energética. Cuando el gobierno de Uribe decidió que no importaba romper relaciones porque íbamos a reemplazar esas exportaciones en otros países, el comercio con Venezuela pasó de US$6000 a US$200 millones anuales. Los esfuerzos por reestablecer las relaciones han hecho que durante el actual gobierno sobrepasen los US$1000 millones, pero el tejido industrial e intrafirma que se rompió implicará esfuerzos de diplomacia económica muy grandes.

De la misma forma, el comercio con Ecuador es muy rico en el intercambio de bienes intermedios que agregan valor en la industria y después se exportan como bienes finales desde ambos lados de la frontera. De ahí la importancia de defender estas relaciones económicas.

No obstante, Colombia, principalmente exportador de bienes primarios, mantiene un déficit comercial con Asia como potencia industrial, que refleja la posición y especialización de ambas regiones en las cadenas globales de valor. Obliga a pensar en estrategias para que, por medio de cadenas regionales de valor, podamos fortalecer nuestra capacidad de incrementar exportaciones de alto valor agregado.

Una idea para desarrollar, aun entendiendo que obliga a superar obstáculos normativos complejos, es que las industrias puedan aprovechar encadenamientos para usar partes provenientes desde varios países de la región. Se debería avanzar en la negociación de reglas de origen más flexibles en acuerdos comerciales, para que cumplan los requisitos para ingresar a mercados como el de Estados Unidos, Canadá y Europa.

Por ejemplo, un automóvil que se exporte desde México hacia Estados Unidos podría cumplir con el porcentaje de origen sumando partes exportadas desde Colombia y así sustituir importaciones de bienes intermedios desde otros continentes, que logísticamente tienen menos sentido económico y ambiental. Este es un debate necesario para avanzar en una integración latinoamericana más competitiva.

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Exportaciones - Manufacturas - Comercio