Analistas

En defensa de la producción nacional

Mario Alejandro Valencia

Revertir cuatro décadas de desindustrialización y desagrarización no ha sido, ni será, sencillo. Entre otras cosas, porque a punta de bonanzas, de ganarnos el “chance” cada diez años, el país dejó de pensar en la importancia de la producción nacional. Las tensiones geopolíticas actuales, pero sobre todo las necesidades sociales desatendidas bajo la doctrina neoliberal, llevaron a buena parte de Latinoamérica a diseñar nuevamente políticas en este sentido.

Es una fortuna que hoy Colombia tenga una política nacional de reindustrialización, con sectores escogidos. Sería ridículo pensar -así como lo es proponerlo- que volveremos a los tiempos de quedarnos sentados esperando que los precios de los “commodities” sean nuestra principal estrategia de desarrollo.

Es cierto que las cifras de la encuesta mensual manufacturera a enero de 2026 no son las más optimistas, pero merecen un análisis más profundo que un simple “son realmente malas”, porque ello desconoce los avances del proceso de transformación productiva que se está iniciando y que debe continuar. Promover el extractivismo es quedarnos en la Edad Media, de la que no hemos salido en materia productiva.

En 2025 se dio una recuperación de la producción manufacturera, después de dos años en terreno negativo. Las exportaciones manufactureras crecieron 4,8% y el país está mostrando avances estructurales en la consolidación de las exportaciones no mineroenergéticas como la mayor parte de las exportaciones totales.

Pero la encuesta muestra otros elementos más optimistas que no han sido objeto de análisis. Crecen sectores que han sido sujetos de políticas industriales y comerciales, como las confecciones, los químicos y los equipos de transporte, en los que se han adoptado medidas de incentivos y defensa comercial; es decir, donde hay una decidida intervención del Estado.

Asimismo, es importante señalar que, en materia de empleo industrial, aunque se observa una desaceleración acumulada en tres meses, enero de 2026 presenta un crecimiento frente al mismo mes de 2025, que fue un buen año para la producción. Y, finalmente, el PMI manufacturero de Davivienda, que mide la salud de la industria, muestra a febrero de 2026 que “los nuevos pedidos crecieron sólidamente”, reflejando once meses consecutivos de crecimiento y ubicándose en su mayor nivel desde 2023.

Los resultados de un solo mes no pueden ser el argumento para desconocer la necesidad de seguir trabajando en defensa de la producción nacional.

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