Invertir en un país es creer en su presente y su futuro. Es madrugar sin importar qué esté pasando. Es creer en su gente, en sus instituciones, en su capacidad de superar los ciclos y seguir adelante. Y Colombia ha demostrado, durante décadas, que es un país en el que vale la pena creer e invertir.
En los últimos 10 años, su economía ha mantenido una senda de crecimiento, incluso en medio de choques globales y de realidades locales. Ha logrado consolidarse como uno de los destinos relevantes de inversión extranjera directa en la región, alcanzando niveles de 2,8% del PIB promedio entre 1980 y 2024.
Detrás de esas cifras hay algo más profundo: una economía que ha sabido construir estabilidad, instituciones sólidas y una capacidad única para atraer inversión en sectores clave como infraestructura, servicios, industria, turismo o energía.
También hay retos. Colombia necesita invertir más para recuperar los niveles que ya ha alcanzado en el pasado. En 2025, su tasa de inversión, como porcentaje del PIB, fue 16,6%, por debajo del máximo de 23,4% de 2015. Por eso, el papel del sector privado -local e internacional- no es accesorio: es fundamental. Es el motor que convierte las oportunidades en empleo, en productividad y en bienestar.
Nosotros lo creemos. Hace 30 años, en 1996, en BBVA tomamos una decisión estratégica que, al final, fue una declaración de confianza: apostarle a Colombia. Llegamos convencidos del potencial del país y del talento de los colombianos. En estos 30 años, el Grupo BBVA ha invertido casi $10 billones en el país entre inversiones en capital y utilidades reinvertidas, lo cual nos convierte en el mayor inversor extranjero en el sector financiero y uno de los 10 mayores de todos los sectores.
Esas inversiones nos han permitido financiar, en estos 30 años, proyectos de familias y empresas colombianas por más de $700 billones, equivalentes a financiar cerca de 4 millones de viviendas, suficientes para que habitantes de ciudades enteras como Bogotá y Medellín pudieran tener un hogar, lo que nos ha permitido ser parte importante de la transformación de Colombia.
Nuestro compromiso es también con el desarrollo social de todas las regiones del país. Por eso, BBVA y Bancamía, entidad de la Fundación Microfinanzas BBVA, son los únicos bancos privados con oficinas en los 32 departamentos.
Estas inversiones las hemos hecho con una convicción que no ha cambiado: este es un país que vale la pena. Hoy, tres décadas después, seguimos aquí. Somos el único banco universal internacional con presencia en Colombia. Esa permanencia no es casualidad: es la consecuencia de una confianza sostenida en el tiempo.
Porque cuando uno cree, invierte. Cuando confía en el potencial, lo desarrolla. Por eso, en el marco de estos 30 años, anunciamos una inversión de más de $300.000 millones en inteligencia artificial y capacidades tecnológicas. Lo hacemos con una visión clara: poner el conocimiento global de BBVA al servicio del desarrollo del país y contribuir a que Colombia esté a la vanguardia de las grandes transformaciones.
La inteligencia artificial será una de ellas. No solo cambiará la banca, cambiará la forma en que las economías crecen, compiten y generan oportunidades.
Después de 30 años, nuestro mensaje es sencillo: seguimos creyendo en Colombia. En su capacidad de crecer, en la fortaleza de sus instituciones y, muy especialmente, en el talento de su gente. Seguimos madrugando para hacer país, para acompañar a los 50 millones de colombianos en cada paso y construir, juntos, el futuro que viene.