Analistas 25/10/2023

Vote, no venda su conciencia

Maritza Aristizábal Quintero
Editora Estado y Sociedad Noticias RCN

La democracia es un sistema que se nutre de la voz y elección de sus ciudadanos. En su esencia, cada voto representa un ladrillo en la construcción de nuestra sociedad. Sin embargo, para que esta construcción sea sólida y verdaderamente representativa, es fundamental que las personas voten bien informadas, a conciencia, que conozcan los candidatos, sus propuestas, su pasado, sus aliados e incluso sus financiadores.

Este domingo Colombia elige, usted elige y de su decisión dependen los próximos cuatro años en el país. No puede ser una elección ligera que nos cueste casi media década. En la era de la información, tenemos a nuestro alcance una cantidad inmensa de datos, noticias y opiniones que pueden ayudarnos a tomar decisiones enteradas en las urnas. En Noticias RCN puede consultar las entrevistas a los candidatos en las principales ciudades del país, los debates, informes de pedagogía electoral, mapas de riesgo con las alertas de las principales autoridades políticas y registro de lo que es campaña sucia y campaña real.

Lo que no puede pasar es un voto a ciegas o basado en el prejuicio. Para evitarlo, es fundamental conocer todo lo que hay detrás de la cara de cualquier candidato que aparezca en el tarjetón: investigar sus antecedentes, su visión para el futuro y su historial político. No debemos conformarnos con eslóganes pegajosos o promesas vacías; es crucial profundizar en las políticas y en cómo estas nos afectarán.

Ahora, piense en el valor de su voto, que es superior a cualquier $50.000 o $100.000 que puedan pagarle por él. Vender su voto, es igual a perder la conciencia, a ser el eslabón más débil en la cadena de corrupción de la que siempre nos hemos quejado. Aunque inicialmente la oferta puede parecer tentadora, esta práctica es la piedra angular en el desgaste de cualquier sistema democrático: lo primero es que cuando se vende un voto, la elección ya no refleja la voluntad del votante, sino los intereses del comprador, esto distorsiona el propósito, que es elegir un representante para los ciudadanos. Pero, sin duda, uno de los efectos más nocivos de la compra de votos es que significa el enlace que dota la cadena de corrupción en el país, eso termina por debilitar las instituciones y minar la confianza. Al vender su voto, los ciudadanos están renunciando a su derecho fundamental de elegir a sus líderes y participar en la toma de decisiones políticas. Y ojo, ya después es poco lo que se puede reclamar, quienes resultan elegidos son generalmente los candidatos más escasos de ideas y preparación y cuando llegan al poder simplemente se sienten menos responsables ante sus electores porque su lealtad está con el gran financiador, a quien en ultimas, tienen devolverle el favor. Así se va construyendo toda una cadena de carencias, miseria y pobreza en la administración pública con gestiones deficientes, mandatarios incapaces y por supuesto ciudadanos insatisfechos.

Así que vote, vote a conciencia, no venda su conciencia. Es común escuchar a personas que se sienten desilusionadas o apáticas con la política. Sin embargo, este desencanto no se resuelve evitando el proceso democrático, sino participando de manera activa en él. La apatía solo permite que otros, muchas veces los dineros de las mafias, tomen decisiones en nuestro lugar.

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