Analistas 10/06/2022

Educación Superior para el Futuro

Martha Patricia Castellanos Saavedra
Vicerrectora Académica Nacional de Areandina

Un mundo complejo con panoramas adversos y desconocidos como lo planteó el sociólogo Zygmunt Bauman, donde la automatización, los cambios climáticos y poblacionales, derivan en transformaciones sociales, políticas y económicas, requiere de un sistema educativo que proporcione las bases para que su desarrollo sea sostenible y se preserve la humanidad.

El objetivo de la educación superior de formar en pensamiento crítico y preparar con conocimiento y competencias a los estudiantes para resolver las problemáticas del planeta, se hace más necesario que nunca y para lograrlo, la academia debe repensarse con aproximaciones, prácticas, currículos e investigaciones que fomenten la inclusión, premien la diversidad, motiven la interdisciplinariedad, prioricen los valores y animen el saber ser, saber convivir y saber hacer, para liderar el cambio social a un mejor futuro.

Las realidades que se viven actualmente se descubren cada día en espacios formativos con asombro, tratando de que las Instituciones de Educación Superior encuentren en el pasado respuestas para su abordaje. Sin embargo, no hay precedentes a lo que está ocurriendo en la post pandemia, al presentarse nuevas dinámicas de relacionamiento de algunos estudiantes, caracterizados muchas veces por la ansiedad o depresión.

Ejemplo de ello y, de acuerdo con el estudio realizado por Duan 2022, cerca de 1.500 estudiantes de Wuhan confirmaron la tendencia, donde al menos más de 60% presentaron depresión, situación que repercute en la resistencia de los estudiantes a realizar trabajos en grupo, socializar y soportar la carga académica, así como factores externos como la guerra en Ucrania, violaciones a los derechos humanos, desastres ambientales, desempleo y dificultades familiares, han impedido el retorno a la presencialidad.

Lo anterior conduce a que la educación superior innove en cortos periodos para afrontar las circunstancias cambiantes y motivar a los estudiantes a pesar de estas complejidades y en ese sentido, la Unesco reconoce la situación y sugiere que la educación superior debe “aprender a transformarse” para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible a 2030.

En diciembre 2021, la Fundación Universitaria del Área Andina fue invitada a participar en el conversatorio “Preparándose para los futuros de la educación”, la cual se resaltó la postura de plantear varios caminos que requieren de innovaciones medibles y constantes que respondan a la diversidad de los estudiantes y a las demandas de un escenario ambiguo. Los resultados de estas conversaciones fueron discutidos en la Tercera Conferencia Mundial de Educación Superior de Unesco en mayo en Barcelona, confluyendo hacia el papel que debe cumplir la educación superior en el logro de los ODS y la forma en que se debe adecuar sus prácticas para preservar la humanidad y el planeta.

Si bien la educación superior es un servicio público y un derecho fundamental que debe dejar de ser un privilegio para pocos, la directora general de la Unesco, Audrey Azoulay, afirmó que en los últimos 20 años se ha duplicado la cantidad de estudiantes en la educación superior y se espera que continúe dicha tendencia en la próxima década, siendo un logro sin precedentes que al tiempo, genera desafíos en su atención, ya que los 235 millones de estudiantes con los que cuenta hoy el sistema a nivel global, requieren de mayor inversión pública.
Por eso es importante que la educación superior sea líder de la transformación social y la inclusión ante los desafíos mundiales reforzando la mirada crítica, la creatividad, los valores, dando oportunidad al debate y a la construcción colectiva rompiendo los paradigmas tradicionales para incluir nuevas pedagogías y nuevos actores que cooperen y no compitan en el desarrollo de competencias.

Los organismos líderes en el mundo en educación plantean una conversación viva y colectiva, pauta única que no puede ser desaprovechada por los gobiernos de América Latina y menos aún, por las instituciones y entidades que conforman el sistema de Educación Superior, luego es deber de la sociedad pensar en cómo instrumentarla y hacerla posible desde el ámbito de cada actor, empezando por su máximo exponente, el docente y su posibilidad de hacer impactar al estudiante en el día a día, mientras las conversaciones de alto nivel se desarrollan y se toman decisiones contundentes.

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