Analistas 22/05/2021

Es mejor ser grado de inversión

El boxeador Kid Pambelé popularizó la frase “es mejor ser rico que pobre” y considero apropiado, en esta oportunidad, parafrasearla con el título de este comentario: “Es mejor ser grado de inversión que no serlo”. Los países que son, a la luz de estas instituciones que se llaman agencias calificadoras de riesgo, grado de inversión, son vistos por los inversionistas como países “buena paga”, estados que tienen todo el compromiso de pagar las deudas que adquieren y que para ello tienen un mínimo de institucionalidad que garantiza que ello sea así. Lo anterior se traduce en que la tasa de interés que pagan estas naciones por la deuda que emiten, es menor que la de aquellos países que no cumplen con las condiciones para ser considerados “grado de inversión”.

El hecho de que Colombia haya, a la luz de una de las tres calificadoras de riesgo más grandes (S&P), sido puesto en el grupo de los países que no cumplen los requisitos para ser grado de inversión, se traduce entonces en un potencial incremento de las tasas de interés que el país deberá pagar cuando necesite realizar más préstamos en moneda extranjera.

No tener el grado de inversión genera, además, un efecto reputacional. No somos el único país que ha entrado en esa lista reciente de los que han perdido el grado de inversión. En el vecindario tenemos a Brasil quien lo perdió en 2016 por ejemplo y no lo ha recuperado aún. Países con esa característica han sido llamados “ángeles caídos” y ahora Colombia entra a ser considerado como parte de este último grupo.

¿Pero, es el fin del mundo perder el grado de inversión? ¿Aparte de los mayores intereses y ese efecto reputacional hay algo más? Lo cierto es que los casos de países recientes en los que se ha presentado la pérdida de grado de inversión muestran que se ha dado una recomposición de los portafolios de deuda local, en donde la inversión extranjera ha perdido ponderación y ha debido ser reemplazada por inversionistas locales. En particular, hoy los extranjeros son dueños de 25% de la deuda en moneda local colombiana y por ende cualquier decisión que lleve a que los extranjeros decidan liquidar sus posiciones e irse de Colombia, conllevaría a mucha volatilidad y pérdidas importantes en las valorizaciones de los títulos de deuda colombiana, donde hoy en día está invertida la gran mayoría del ahorro pensional.

Además, esa inversión de portafolio se ha convertido en una fuente de financiamiento importante para nuestro déficit de cuenta corriente, el talón de Aquiles de la economía colombiana, y no contar con ella llevaría a que nuestra dependencia de los precios del petróleo y de la inversión extranjera distinta a la de portafolio se haga aún mayor.

Definitivamente no va a ser el fin del mundo, ya que la experiencia de otros países que han seguido el mismo camino antes que nosotros, muestra que las economías siguen adelante y se adaptan a la nueva realidad, pero esa realidad termina siendo más forzada por la resignación que por la elección y siempre es mejor tener opciones a tener que conformarse.

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