El aspecto hipnótico de los negocios

Mustafa Badawy

Si mencionas la palabra “hipnosis” a la mayoría de las personas, la primera reacción sería de retroceder, asustarse o simplemente mirarte con incredulidad.

Se cree que cuando una persona está en el estado de hipnosis está fuera de control e inconsciente de lo que pasa alrededor de él. Nada podría estar más lejos de la realidad. La mayoría de las personas, hasta los mejores sujetos hipnóticos creen que no pueden ser hipnotizados. Una prueba de esto es cuando hipnotizo a un participante en una conferencia quien dice ser escéptico y que no puede ser hipnotizado. Sin embargo, estadísticamente más del 85% de las personas pueden ser hipnotizadas hasta cierto grado. De hecho la sugestibilidad hipnótica sigue la curva de la campana (Gauss) casi perfectamente. Alrededor de un 10% de la población son buenos sujetos hipnóticos que pueden entrar en hipnosis casi sin esfuerzo, un 80% de la población son por definición sujetos promedio, y el 10% restante son muy difíciles de hipnotizar.

Usted me podrá preguntar ¿que tiene que ver la hipnosis con los negocios, o con mi desempeño en el trabajo? La respuesta es: mucho.

Cuando Usted escucha o lee sobre la gente exitosa en los negocios, una de las conclusiones es que cada persona exitosa a largo plazo practica alguna forma de auto hipnosis. Ellos no lo definen así, pero eso es lo que hacen. Ejecutivos exitosos se hipnotizan a sí mismos. Ellos no dicen “aprendí a hipnotizarme hace 20 años, a entrar en un estado hipnótico…”. Ellos dirán “Cuando empecé en este negocio, yo nunca había vendido nada, no tenía mucha experiencia ni grandes cualidades pero me acuerdo que tenía una visión. Tenía un sueño.

Podía verme haciendo cosas muy buenas en este negocio. Todas las noches visualizaba la empresa que quería tener.” Lo mismo pasa con los grandes líderes políticos. Por ejemplo Nelson Mandela fortificó su visión durante los 27 años que duró en la cárcel, o sea entraba constantemente en su trance hipnótico visualizando la Suráfrica que deseaba. Y cuando salió de la cárcel ya tenía muy claro lo que tenía que hacer porque no paró de visualizarlo y lo implementó.

Esa repetición diaria es lo que acondiciona el subconsciente. Cuando repites una acción todos los días la conviertes en un habito. Y todo en los negocios son hábitos, y están en el subconsciente. Ya sea como el buen habito de hacer las 30 llamadas diarias a clientes potenciales y escribir los informes con asiduidad o como el mal habito de fumar, enojarse o de siempre llegar tarde. La consciencia solo representa el 10% de la mente y no almacena casi información porque solo analiza y decide. En cambio el subconsciente almacena toda la información, sentimientos, emociones, hábitos y miedos, y lo más importante es que no analiza ni decide. Solo obedece. Obedece a lo que uno lo entrena y repite.

En conclusión hay varias maneras de adquirir nuevos hábitos para mantenerse enfocado en las metas. Eso es la hipnosis: un estado de enfoque puro y sin esfuerzo. Cuando uno lee algo y se deja llevar por la lectura, eso es hipnosis. Los deportistas y los artistas entran constantemente en ese trance hipnótico de enfoque o inspiración. Cuando uno está en una reunión y empieza a divagar pensando en la cena de la noche, también es hipnosis. Pasamos en promedio un 70% de nuestro tiempo despiertos en hipnosis, la pregunta es cómo enfocar ese tiempo en asuntos productivos en vez de pensamientos infructuosos?

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