Analistas 07/04/2022

Incertidumbre política y mercados

Natalia Gaviria
Estratega de Inversión de Sura Investment Management

Por estos días, Colombia vive un escenario político complejo que marcará sin duda el desempeño de su mercado financiero. Eventos políticos como las elecciones presidenciales próximas a celebrarse en el país, impactan la moneda, la bolsa local y en muchos casos, sectores como el energético, al que los candidatos a la Casa de Nariño ponen especial atención en sus campañas.

A medida que se acerca el 29 de mayo, la percepción de riesgo para el país aumentará independientemente de la inclinación ideológica de los candidatos a la presidencia. ¿Esto por qué? Por un término al que economistas y analistas financieros denominamos “incertidumbre política”.

La incertidumbre política hace referencia a la falta de convencimiento y certeza frente a decisiones de Gobierno en un escenario en el que se desconoce si las leyes cambiarán en un determinado sentido u otro. Esto se asocia con escasez de información, lo que dificulta la toma decisiones por parte de los inversionistas y gestores, dado que sus acciones son basadas en reglas de juego que, en escenarios comunes, son conocidas y pueden ser predecibles.

En este caso, al no saber qué Gobierno estará dirigiendo el país en las próximas semanas y ante temores de transformaciones, se incrementa la volatilidad en la tasa de cambio y en activos financieros especialmente sensibles al riesgo como, por ejemplo, la renta fija a largo plazo.

La mayor devaluación de la moneda y el peor desempeño de los mercados puede darse justo en el periodo antes de que el presidente quede electo, porque es en ese momento donde el mercado empieza a incorporar la probabilidad de que un candidato de derecha o de izquierda sea el nuevo presidente.

Generalmente la volatilidad del mercado se presenta independientemente de la ideología que gane en primera vuelta las elecciones. Sin embargo, puede incrementarse en un contexto preelectoral en el que el candidato que se perfila para ganar no comulgue con los mercados financieros, debido a que será un presidente que buscará posicionar una agenda política percibida como “anti-mercados” por la restricción en el flujo de capitales, inversión extranjera, entre otras consideraciones.

Lo anterior, lo hemos visto en los últimos periodos electorales de países como Perú y Chile. Previo a la elección en Perú, desde diciembre del 2020 hasta el 4 de junio de 2021, la moneda local se devaluó 6,55%, al mostrar en las encuestas una diferencia muy estrecha entre Pedro Castillo (Izquierda) sobre Keiko Fujimori (Derecha).

Lo que va del mandato de Castillo, la moneda se debilitó cerca de 9% (21% en cifras al año) y la volatilidad de la misma fue casi 2.5 veces mayor a lo observado durante 2017 y 2019 (años de mucha incertidumbre política y de presidentes que no lograron sus periodos completos). Por su parte, en Chile, el presidente también fue electo en segunda vuelta, el 19 de diciembre de 2021. Durante estos meses de su gobierno, la moneda se debilitó cerca de 25% en cifras anualizadas y la volatilidad fue 1,5 veces mayor a lo observado durante los años mencionados anteriormente.

Cabe mencionar, que una vez queda electo un candidato, sea de una ideología u otra, el mercado se prepara, incorpora riesgos y luego viene un periodo de recuperación, entendiendo que el discurso del nuevo presidente deberá empezar a moderarse para lograr aprobaciones dentro del Congreso y así lograr llevar a cabo su agenda política.

En Colombia, esta situación se puede presentar, pues el candidato electo, sea de izquierda o de derecha, se verá obligado a moderar su discurso para contar con la aprobación de un Congreso, que después de las elecciones legislativas el pasado 13 de marzo, continúa con divisiones por partidos sin muestras significativas hacia un determinado extremo.

Hasta el momento, el mercado colombiano ha tenido una tendencia positiva por la dinámica global y el incremento de los precios del petróleo por la guerra entre Ucrania y Rusia. Las elecciones legislativas no tuvieron un impacto relevante en su desempeño ni en la moneda local. Estas condiciones dependerán de cómo continúe la carrera electoral hacia la presidencia.

A medida que nos acercamos hacia las fechas claves (29 de mayo) y a la segunda vuelta (que es en junio), lo mejor es neutralizarnos mientras el desconocimiento y la incertidumbre de lo que va a suceder se mantiene. Luego de las elecciones, se debe revisar si el ruido político está relativamente cerrado, para volver a tomar posición en el mercado colombiano.

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