2025, el año de la recuperación
2025 cerró como el año con mayores afluencias en el sistema Chingaza en los últimos 27 años, específicamente en el periodo comprendido entre los meses de abril y diciembre que corresponden a la temporada de lluvias en este páramo encargado de abastecer el agua que consume 70% de la población capitalina.
De esto podemos deducir que enero, febrero y marzo son los meses más secos en Chingaza, fenómeno que en los últimos años ha coincidido con el comportamiento del clima de la sabana de Bogotá; recordemos que justamente hace dos años estábamos enfrentando la emergencia ocasionada por los múltiples incendios en los cerros orientales.
De otro lado, al evaluar el año completo -enero a diciembre- el sistema Chingaza cerró 2025 como uno de los años más húmedos registrados, con un caudal medio de afluencias al embalse de Chuza de 13,65 metros cúbicos por segundo (m/s), comparado con el caudal medio multianual de 11,87 m/s. Hay que tener en cuenta que el caudal medio del año 2024 fue 8,77 m/s, ubicándolo en el año calendario más seco registrado en el sistema Chingaza, tal como lo describimos hace un año en esta misma columna.
A diferencia de los años 2023, 2024 y 2025, el embalse de Chuza arrancó el 2026 por encima de la curva guía con 28,8 millones de metros cúbicos (Mm3) de agua adicionales, hecho que nos da la tranquilidad al tener una transición muy positiva hacia siguiente año hidrológico que, como ya lo indiqué, comienza el próximo mes de abril.
Nivel generado por las buenas afluencias al sistema y por el compromiso y buenos hábitos adquiridos por las y los ciudadanos durante el racionamiento de agua que enfrentamos entre 2024 y 2025.
Hábitos que se mantienen y nos dan la confianza de contar con personas comprometidas con el cuidado del recurso hídrico y se demuestra con el promedio de 17,03 m/s de consumo al cierre de 2025; o, más exactamente, con la evidencia de una nueva cultura en el consumo de agua al registrar cómo, desde el levantamiento de la restricción el 12 de abril de 2025, el consumo registró un promedio 17,29 m/s.
Promedios comparables al nivel de consumo de 2023 que registró 17,28 m/s, con la gran diferencia de que hoy contamos con cerca de 200.000 usuarias y usuarios más.
Sin embargo, estas cifras no pueden relajarnos.
Tal como lo hemos venido advirtiendo en diferentes escenarios, el cambio climático llegó para quedarse y, desde la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, no hemos perdido un solo minuto en prepararnos para enfrentarlo en el momento en que pueda generarse algún fuerte escenario de variabilidad en el clima.
Y cuando hablo de estar preparados, me refiero al diseño de nuestra Estrategia de Seguridad Hídrica, compuesta por siete líneas de acción: modelación de alternativas de abastecimiento, evaluación del potencial de agua subterránea, reúso de agua residual tratada, gestión de pérdidas, protocolo operativo de actuación frente a sequías, gobernanza del recurso hídrico y conservación de las cuencas.
No quiero despedirme sin agradecer una vez más el compromiso de nuestras usuarias y usuarios por su ejemplar comportamiento durante y después de la restricción, así como invitarles a que, en este 2026, mantengan y fortalezcan sus buenos hábitos de consumo de agua que, con seguridad, se irá convirtiendo en parte del ADN de quienes habitamos Bogotá y la región y logrará que las próximas generaciones no tengan que preocuparse por la ausencia de este recurso.