Analistas 16/05/2026

Canoas, una prioridad medioambiental de país

Natasha Avendaño
Gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá

Como lo he indicado en repetidas oportunidades, la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (Ptar) Canoas es el proyecto medioambiental más importante del país, porque su puesta en marcha permitirá avanzar 23% en el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6, Agua limpia y saneamiento, y por el enorme beneficio que llevará no solo a los habitantes de Bogotá y Soacha, sino a millones de colombianos que habitan en los más de 80 municipios abastecidos por el río Magdalena, afluente que recibe las aguas del río Bogotá, lamentablemente catalogado como uno de los cuerpos hídricos más contaminados del mundo.

Contaminación causada por el vertimiento no controlado de aguas residuales industriales provenientes de las curtiembres, actividades metalmecánicas y la industria manufacturera de la sabana de Bogotá, que paulatinamente han envenenado al río con altos niveles de nitratos y nitritos y una preocupante lista de metales pesados como arsénico, bario, berilio, cadmio, cinc, cobre, cromo hexavalente, mercurio, níquel, plata, plomo, cianuro libre, compuestos fenólicos y bifenilos policlorados.
Como podemos ver, el mayor impacto de la contaminación no se genera por las descargas orgánicas que eventualmente se degradan; es por el vertimiento de metales pesados que no se destruyen, se transportan, precipitan y se acumulan en el lodo bentónico del ecosistema fluvial, convirtiéndose en un verdadero veneno para la fauna aguas abajo y transformando el agua en todo, menos en un líquido apto para el consumo humano.

Con esta carga letal, el río Bogotá desemboca en el Magdalena a la altura de Girardot y, a menos de 1.500 metros, impacta el acueducto de Flandes, situación preocupante pues, sin importar la tecnología local aplicada, la calidad microbiológica del Magdalena se torna “crítica” al recibir las aguas de nuestro río, obligando a este y otros municipios como Coello, Ambalema, Guataquí y Nariño a implementar procesos fisicoquímicos rigurosos y metodologías de desinfección no convencionales, de alto costo operativo, para poder remover bacterias, quistes virales y protozoos y abastecer de agua a su población.

Por eso, pensar en la descontaminación del río Bogotá justamente esta semana, cuando conmemoramos su día, es pensar en nuestro bienestar y en el de millones de compatriotas que dedican su vida a actividades como la pesca, la agricultura y la minería artesanal alrededor del río Magdalena.

La buena noticia es que, con la puesta en marcha de la Ptar Canoas, diseñada para tratar las aguas residuales domésticas entregadas por nuestro sistema de alcantarillado, se dará un enorme paso en la descontaminación del río Bogotá, porque contará con sistemas complementarios de última generación para la eliminación de carga orgánica y de microorganismos patógenos, así como sistemas auxiliares para el control de olores, manejo de natas y una completa línea de estabilización de lodos, convirtiéndola en una biorrefinería con principios de economía circular, al transformar estos lodos en insumos para la autogeneración de energía eléctrica y térmica mediante el aprovechamiento del biogás generado en su estabilización, y como enmienda orgánica y abono una vez haya culminado su tratamiento en la planta.

Además, cuando Canoas entre en operación, también se beneficiarán las empresas de acueducto de los municipios mencionados, pues reducirán la compra de reactivos químicos como sulfato de aluminio o policloruro de aluminio, usados en el proceso de potabilización del agua, y se disminuirán enfermedades gastrointestinales y dermatológicas agudas asociadas al contacto con el agua cruda.

A esto se suma el mejoramiento de la industria pesquera del río Magdalena, pues la densidad y toxicidad que le viene inyectando el río Bogotá ha ocasionado su anoxia -falta de oxígeno en el agua-, convirtiéndola en una barrera química que impide que los cardúmenes migratorios sobrevivan, obligándolos a devolverse y desovar en entornos no aptos para su reproducción. Tenemos la ilusión de ver nuevamente al bagre rayado, al capaz y al nicuro nadando a sus anchas en el Río Grande.
Al eliminar la carga contaminante del río Bogotá, también se beneficiarán los sectores agroindustriales y de minería artesanal, ya que el Magdalena volverá a refrescar los distritos de riego del Triángulo del Tolima con agua de mejor calidad y los areneros volverán a basar su sustento en la extracción manual de gravilla y arenas del lecho fluvial.

El volumen hídrico de Bogotá representa dos terceras partes del esfuerzo nacional requerido para lograr la meta de tratar 68,6% de las aguas residuales municipales en el año 2030, y para eso la Ptar Canoas es indispensable.

Es por todo esto que Canoas se convertirá en un hito histórico del país y nos pondrá en el escenario mundial como la nación que logró sanear una de sus más importantes cuencas hidrográficas para garantizar el futuro hídrico de las nuevas generaciones.

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Acueducto - Agua - Recurso hídrico