Analistas 06/02/2026

Conexiones erradas, una amenaza para la vida de los humedales

Natasha Avendaño
Gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá

Esta semana conmemoramos el Día Mundial de los Humedales, una fecha que nos invita a seguir trabajando por el bienestar de estos ecosistemas que albergan decenas de especies de anfibios, aves, reptiles y peces, pero que hoy enfrentan una de las amenazas más peligrosas para su sostenimiento: las conexiones erradas, que no son otra cosa que empalmes incorrectos de las tuberías de aguas residuales de viviendas o de industrias y que, al ser interceptadas en los colectores, las descargan en el sistema de drenaje pluvial que desemboca en cuerpos de agua como ríos y humedales.

Por eso, desde 2014, la Empresa de acueducto y alcantarillado de Bogotá -EAAB- formuló y puso en marcha el Plan de Identificación y Corrección de Conexiones Erradas -PICCE-, concebido como una estrategia integral, progresiva y de largo plazo para reducir la carga contaminante que llega, de forma indebida, a los cuerpos de agua urbanos.

En el marco de este plan, la Empresa ha construido 97 estructuras de separación de caudales en puntos críticos de descarga, especialmente en las cuencas de los ríos Fucha, Salitre, Torca y Tunjuelo, obras que permiten interceptar aguas lluvias contaminadas con aguas residuales antes de su llegada a canales y ríos, mitigando así su efecto contaminante.

En los últimos diez años hemos identificado 12.731 conexiones erradas en la ciudad, de las cuales hemos corregido 11.685, 91%; contamos con diseño técnico para la corrección de 756 y hemos verificado en campo las 290 conexiones restantes, que intervendremos entre 2026 y 2027. Sin embargo, eliminar las conexiones erradas no ha sido una tarea fácil debido a la naturaleza del sistema y a las múltiples variables que deben ser analizadas antes de ejecutar una solución definitiva.

El proceso inicia con la identificación del punto de vertimiento de aguas residuales en el cuerpo de agua y, a partir de allí, se hace una inspección visual y con tecnología de televisión cerrada, aguas arriba, para localizar los sectores o predios que podrían estar descargando al sistema pluvial. Desde este momento se programan pruebas con trazadores (anilinas) en los predios que cuentan con cajas accesibles para confirmar las conexiones erradas y, adicionalmente, con equipos especializados se identifican no solo los predios con cajas visibles, sino también aquellos que, aún sin registros aparentes, pueden estar vertiendo aguas residuales a la red de aguas lluvias.

Una vez identificados los predios involucrados, hacemos levantamientos topográficos e investigaciones técnicas para determinar la configuración de la red sanitaria, las cotas y los niveles existentes, un análisis clave para evaluar si es viable realizar una eliminación simple de la conexión errada, conectando directamente la red sanitaria del predio al sistema sanitario de la Empresa. Sin embargo, en muchos casos las condiciones hidráulicas y geométricas no lo permiten, lo que nos obliga a diseñar y construir redes paralelas que deben conectarse aguas abajo de la red sanitaria.

Tan solo entre 2024 y 2025 invertimos más de $20.000 millones en estudios de identificación de los puntos de vertimiento y de las conexiones erradas, en diseños técnicos de las soluciones necesarias para su corrección, en la ejecución de las obras y en las interventorías asociadas que garantizan el cumplimiento técnico, ambiental y contractual de las intervenciones. Durante este periodo logramos eliminar 811 conexiones erradas, concentradas principalmente en las localidades de Usaquén, Suba y Usme.

Y aunque esta es una labor ardua y compleja, en el Acueducto de Bogotá mantenemos firme el compromiso de recuperar y cuidar nuestros humedales, cuerpos de agua valiosos para la sostenibilidad hídrica de Bogotá, nuestra casa. Por eso mi invitación hoy es a que nos ayuden a preservarlos, a que los visiten con responsabilidad y, muy importante, a que denuncien cualquier irregularidad o afectación que observen en ellos.

En nuestro trabajo de recuperación de estos cuerpos hídricos, la veeduría ciudadana es la mejor aliada para atacar de raíz este tipo de situaciones tan adversas para la vida de los humedales, como son las conexiones erradas, pues no solo afectan hoy a las poblaciones circundantes a estos ecosistemas, sino que pueden convertirse en la amenaza de un ambiente perjudicial para las futuras generaciones. Recordemos que los humedales funcionan como enormes “esponjas de agua” en la ciudad, fundamentales para el control de las lluvias y la vida silvestre de Bogotá.

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