Analistas 31/01/2026

Obras imperceptibles que cambian la vida de la gente

Natasha Avendaño
Gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá

Uno de los problemas a los que nos enfrentamos en la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, Eaab- cuando vamos a emprender algún tipo de obra de instalación, cambio, adecuación, reparación o modernización de redes, ya sean de acueducto o alcantarillado, es la afectación al normal funcionamiento de la vida del sector en el cual debemos trabajar, ya que muchas veces se requiere romper el pavimento para que nuestros equipos puedan intervenir.

Sin embargo, las afectaciones serían aún mayores si la Empresa, desde hace más de 40 años, no hubiera comenzado a implementar metodologías que no requieren romper toda la calle para hacer las adecuaciones necesarias para la construcción de la infraestructura que hay bajo la tierra.

Esta solución se llama Tecnología Sin Zanja, es decir, un conjunto de métodos de ingeniería utilizados para instalar, reparar o rehabilitar tuberías o conductos subterráneos con una excavación mínima en la superficie, mediante un proceso que, por lo general, requiere solo dos fosos pequeños, uno de entrada y otro de salida, en lugar de una excavación continua.

Esta tecnología de punta la usamos por primera vez en Bogotá en 1988 para instalar redes de acueducto con el sistema Tunnel Liner, que es la instalación de planchas de acero corrugado ensambladas por el interior, formando anillos que actúan como soporte estructural; y luego, en la construcción del túnel de Los Rosales, con tuneladoras tipo Grippen, dentro del proyecto “Bogotá IV”.

Posteriormente, desde el año 2002, la utilizamos para habilitar redes de alcantarillado con la construcción de 10,5 km del Interceptor río Bogotá - Torca - Salitre, uno de los primeros proyectos en el país en implementar tecnología de tunelización Pipe Jacking, técnica que hinca o instala la tubería por microtunelación.

En 2009, con el mismo sistema Pipe Jacking y Dovelas, construimos los interceptores Tunjuelo Bajo, Fucha - Tunjuelo y Tunjuelo - Canoas que, por sus características de diámetros mayores y grandes profundidades, requirieron la utilización de este tipo de tecnología.

Y como en la Empresa no paramos, implementamos otras modalidades de tecnología sin zanja como el Auger Boring, sistema de perforación horizontal que utiliza un tornillo sin fin o barrena que permite excavar y retirar material e instalar simultáneamente la tubería; el sistema Cipp, mediante el cual se hace la inserción de una “manga” o revestimiento dentro de la tubería vieja para poder rehabilitarla; Spiral Wound Pipe (SWP), que fabrica una nueva tubería de PVC o HDPE dentro de la existente mediante el enrollado en espiral de un perfil plástico, rehabilitando el tubo por dentro; o el Pipe Busting que permite reemplazarla rompiendo la tubería antigua y compactándola en el terreno.

Hemos fortalecido el uso de esta tecnología desde 2018 en diferentes proyectos, lo que nos ha permitido atravesar los cerros orientales o vías principales de la ciudad como la Avenida El Dorado, la Avenida NQS, la Autopista Norte, la Avenida Caracas o la Avenida Boyacá, entre muchas otras, sin haber afectado la infraestructura vial.

Hoy llevamos 1.310 proyectos en los que hemos utilizado alguna de estas metodologías de tecnología sin zanja, alrededor de 66 kilómetros de tubería intervenidos en redes de alcantarillado sanitario, pluvial y/o combinados.

Actualmente avanzamos en la modernización del interceptor San Francisco, gigantesca infraestructura que recoge las aguas residuales de más de 40.000 habitantes de un amplio sector residencial de Ciudad Salitre, establecimientos comerciales y hoteleros y zonas aledañas a la Embajada Americana o a la Fiscalía General de la Nación, con obras en las que combinamos diferentes tecnologías sin zanja para atravesar, sin ningún tipo de afectación vial ni ambiental, 360 metros desde la Carrera 50 y la Avenida La Esperanza, con una inversión de más de $41.000 millones.

Estar a la vanguardia en este tipo de tecnologías para ejecutar obras que mejoran la calidad de nuestros servicios solo trae cosas positivas para la comunidad: menos ruido, menos polvo en el ambiente, menores afectaciones a la movilidad, mayor seguridad para los peatones, mayor rendimiento en la ejecución de las obras, menor riesgo en la estabilización del suelo, mayor precisión en los trazados y menor gasto en repavimentaciones.

Porque en el Acueducto de Bogotá, cuidar el agua para cuidar de ti, también significa innovar todos los días para que ciudadanos y ciudadanas reciban un mejor servicio sin alterar sus rutinas diarias y con la garantía de que las obras permanecerán en el tiempo al servicio de quienes habitamos Bogotá, nuestra casa.

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