Tribuna Universitaria 23/11/2018

¡Bienvenidos, migrantes!

En 2015, Europa se enfrentó al mayor flujo migratorio que ha experimentado el Viejo Continente desde la Segunda Guerra Mundial.

Según la Organización Internacional para las Migraciones, tan solo en ese año, los países de la Unión Europea recibieron a más de un millón de personas provenientes de Siria, Iraq, Afganistán y Uganda. En su mayoría, se trataba de víctimas de desplazamiento forzado por conflictos armados y violaciones masivas de derechos humanos. Ante esta situación, la canciller Ángela Merkel implementó la Willkommenskultur o Cultura de Bienvenida, la cual ha ayudado a cientos de miles de inmigrantes a encontrar un mejor futuro en Alemania. La Willkommenskultur consiste en promover una actitud positiva frente a la llegada de migrantes a un territorio y su finalidad es evitar la xenofobia y promover condiciones dignas entre los migrantes.

En un principio, la iniciativa se planteó como una política pública, pero paulatinamente se fue convirtiendo en una verdadera cultura ciudadana. Personas comunes y corrientes, a través de actividades como traducir periódicos locales al árabe u ofrecerse como profesores de alemán, lograron mitigar el impacto que tuvo la crisis humanitaria en ese país.

Nuestro país experimenta una crisis similar. Según Migración Colombia, a raíz de la ardua situación social, política, económica y alimentaria que atraviesa Venezuela, a partir de 2014 hemos presenciado la llegada de 870.000 ciudadanos venezolanos: la cifra más alta de migración extranjera en la historia colombiana.

Entonces, ¿debemos aplicar nuestra propia cultura de bienvenida a los venezolanos? Yo propongo que sí.

En lo político y económico, Colombia ya está recibiendo ayuda externa para atender la situación. El vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, anunció al gobierno colombiano una contribución de US$48 millones para afrontar la crisis. Por su parte, el BID anunció la creación de un fondo multilateral con esta destinación específica y la OEA designó un equipo técnico de apoyo para mitigar el impacto de esta situación.

Sin embargo, al igual que en Alemania, la participación ciudadana es fundamental. Así, por ejemplo, en el reciente evento TedxUexternado, la organización civil Somos Panas presentó un performance artístico, en el que, a través del relato de Ana Frank -cuya familia alemana migró a Holanda- sensibilizó a los asistentes sobre los peligros de la discriminación entre países hermanos.

Como con esta iniciativa, podríamos, entre otros, sostener comunicaciones más fluidas con los recién llegados o fomentar la inserción educativa de los menores afectados por el éxodo. En resumen, generar espacios amenos de integración.

Es a nosotros los ciudadanos a quienes nos corresponde actuar de manera solidaria y dar la mano a los venezolanos que buscan en nuestro país una nueva oportunidad de vida. Implementar una Willkommenskultur a la colombiana.

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