Conquistar a tus empleados

Núria Vilanova

Para las empresas, la consolidación de una marca se vuelve cuestión de supervivencia. Y este ideal es imposible sin la adhesión, sin reservas, de cada uno de los empleados, de cualquier nivel, que participan en el proyecto empresarial.

Pero ¿cómo lo conseguimos? Las compañías necesitamos contar con empleados que crean y vivan nuestra marca. Pero el talento que ya tenemos en nuestros equipos y el que esperamos tener busca compañías que compartan sus propósitos y que les ofrezcan una experiencia de marca y de empleado coherente y auténtica.

Desde hace años venimos escuchando hablar sobre las famosas estrategias de employer branding, la llamada marca empleadora de la empresa, destinadas a atraer y a retener talento. En la era del intangible en la que vivimos, esas estrategias ya no son suficientes. Las compañías tenemos que dar un paso más y adoptar modelos valientes con las personas en el centro que nos permitan conquistar y movilizar a nuestros empleados. Estrategias de lo que ya se conoce como people experience.

Las barreras entre la comunicación interna y los recursos humanos han desaparecido. Hoy, más que nunca, las empresas se tienen que diferenciar por una cultura y unos valores sólidos que apliquen en todo lo que hacen, tanto interna como externamente, e integrar los comportamientos que emanan de esos valores en el ciclo de vida de los empleados.

Más aún ahora, con la llegada de la generación Z, lo que supone todo un reto en la gestión de la diversidad dentro de las compañías. Ellos son el claro reflejo de los modelos de trabajo que ya están aquí y llegan para quedarse. Estos jóvenes buscan vivir una experiencia profesional que les satisfaga, afín a su forma de entender el mundo que viven: interrelacionado, transparente y marcado por la imagen. Su aspiración profesional no es ‘ser jefes’, sino adquirir conocimientos y experiencias que les posicionen mejor para encarar desafíos profesionales.

Hablábamos también de la necesidad de poner en marcha iniciativas para intercambiar experiencias y buenas prácticas, no solo entre generaciones, sino también entre perfiles. En un mundo en plena transformación, las compañías necesitamos contar con empleados multidisciplinares con capacidad de adaptación. Gestionar la diversidad pasa por favorecer la interacción entre los equipos asegurando que ese capital tan valioso, como es el conocimiento y la experiencia, se quede dentro de la casa.

Finalmente, creo que ninguno de estos esfuerzos se realizará con éxito si no contamos con la implicación de los líderes de nuestra compañía. Nuestra actividad tiene que ser ejemplarizante para sumar al resto de los equipos al cambio y combatir las reticencias que puedan surgir en el camino. Además, gracias a las herramientas y plataformas digitales hoy podemos extraer métricas que nos permitan identificar a los “líderes informales” de nuestra organización. Personas que, independientemente de su cargo, gozan de gran influencia entre sus compañeros, son activos en redes sociales y generan admiración, respeto, confianza y credibilidad. Involucrarles, formarles y reforzar su compromiso corporativo nos permitirá aumentar el alcance de nuestros mensajes y, de paso, contar con una red de embajadores prescriptores de nuestra marca.

Asumir estos retos y conquistar a nuestros empleados será nuestra mayor ventaja competitiva.

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