Analistas 24/01/2026

La IA y su transformación a la educación superior

P. Harold Castilla Devoz
Rector General de Uniminuto

Estudiar sigue siendo absolutamente fundamental. Lo que ha cambiado no es el valor de la educación, sino la idea de que un solo título garantice estabilidad para toda la vida. Por eso, la universidad sigue siendo clave, siempre que forme personas con criterio, ética y aprendizaje continuo.

En este marco, la inteligencia artificial (IA) está cambiando la forma en que los estudiantes deben pensar su carrera profesional a largo plazo, más allá del primer empleo. Esto genera todo un reto cuando la revolución digital lo transforma todo. Por tal motivo, los estudiantes deben comprender que ingresar a una institución de educación superior (IES) no los prepara únicamente para un primer empleo, sino que les permite construir un portafolio de habilidades técnicas, cognitivas y socioemocionales, capaz de reconfigurarse con el mercado y de anticiparse a escenarios de alta disrupción de habilidades en los próximos años. En este contexto, es particularmente relevante desarrollar capacidades de reconversión profesional, que permitan mantenerse vigente a través del aprendizaje permanente. En sí misma la IA no elimina carreras, sino recompone el trabajo. El profesional valioso será aquel que combine el uso de la IA con criterio y responsabilidad; es decir, quien sabe orquestar con IA. Así, el título se convierte en un punto de partida y no de llegada, y la carrera profesional pasa a entenderse como una trayectoria personal de aprendizaje a lo largo de la vida, desde una perspectiva de upskilling, reskilling y cross-skilling, para aprender, adaptarse y reinventarse.

Esta transformación lleva a las IES a pensar sus procesos de construcción de programas académicos de otra manera a la que tradicionalmente, de forma lineal, habían utilizado para construir. La IA está obligando a replantear la idea de una trayectoria profesional estable. Ella acelera los ciclos de cambio, redefine funciones, automatiza tareas específicas y crea nuevas combinaciones de roles, lo que hace que la estabilidad ya no dependa de permanecer en un mismo cargo, sino de mantener la capacidad de adaptación. Más que eliminar empleos, la IA recompone el trabajo y fragmenta las trayectorias profesionales. En este nuevo contexto, la estabilidad no proviene de una secuencia lineal de ascensos, sino de la habilidad para migrar entre funciones, sectores y niveles de especialización, integrando la IA como aliada en el desempeño profesional. Por ello, la trayectoria profesional deja de ser una línea recta y se convierte en una trayectoria flexible, modular y acumulativa, basada en el aprendizaje permanente, la actualización continua de habilidades y la capacidad de orquestar conocimiento, experiencia e IA con criterio y responsabilidad. La verdadera estabilidad, hoy, no está en el cargo, sino en la empleabilidad sostenible a lo largo de la vida. Todo esto hace pensar en las habilidades que están siendo hoy más determinantes para que un egresado se mantenga vigente en un mercado laboral atravesado por la IA. Hoy no basta orientar en lo que deben saber los egresados, sino cómo deben aprender a pensar, adaptarse y aportar valor en el mercado laboral. El perfil de egreso no compite con la IA, más bien lo orienta.

El mayor reto que enfrentan las IES para preparar profesionales en un contexto donde la tecnología avanza más rápido que los planes de estudio está saber sincronizar la formación profesional con la velocidad de cambio tecnológico, especialmente en IA y sus aplicaciones. Esto nos exige repensar no solo qué enseñamos, sino cómo y con qué propósito lo hacemos.

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Inteligencia artificial - Educación superior