Analistas 09/07/2018

El sistema de comercio mundial está en problemas

Según la leyenda, el príncipe Gregorio Potemkin, uno de los ministros de Catalina la Grande (y su amante), hizo que tuviera la impresión falsa de que había prosperidad cuando la emperatriz recorrió Ucrania. Se dice que lo logró levantando poblados falsos, o quizá solo construyendo fachadas, a lo largo de los caminos por donde ella iba a pasar; una vez que Catalina los dejaba atrás, los desmantelaba y los volvía a instalar más adelante.

Probablemente la historia no sea cierta —entre otras cosas, Catalina era demasiado lista y exigente como para que se le engañara tan fácilmente—, pero no importa. La leyenda de Potemkin se ha convertido en sinónimo de la idea general de adornar la realidad para complacer a un gobernante tiránico. Parece bastante relevante para algunas de las “noticias” económicas que ha dado a conocer el gobierno de Trump estos últimos días.

Solo para dejarlo claro, a la economía estadounidense todavía le va bastante bien en general, ya que continúa con la larga expansión que comenzó durante el primer periodo del presidente Obama. Aquellos que pensamos que la economía saldría afectada por la incertidumbre política hemos estado equivocados hasta ahora.

No obstante, las iniciativas reales de políticas públicas de Trump no están saliendo tan bien. Su recorte fiscal no está produciendo el aumento prometido en la inversión empresarial, ni qué decir de los incrementos salariales prometidos; todo lo que ha hecho en realidad es conducir a una vasta recompra de acciones. Como reflejo de esta realidad, el recorte fiscal está perdiendo popularidad a medida que pasa el tiempo.

Además, la fase inicial de la guerra comercial que se suponía que era “buena y fácil de ganar” no está generando el tipo de encabezados que Trump quería. En cambio, estamos escuchando que la producción se irá al extranjero para escapar tanto de los aranceles estadounidenses a la materia prima importada como de las represalias extranjeras en contra de los productos estadounidenses. De verdad vale la pena leer el documento que entregó General Motors al Departamento de Comercio de Estados Unidos, exhortándolo a que reconsidere la política arancelaria que “corre el riesgo de socavar la competitividad de GM con los productores de automóviles extranjeros” y “será en detrimento del fortalecimiento industrial futuro y la presteza de las operaciones manufactureras en Estados Unidos”. En otras palabras: “No entienden las cadenas de suministro mundial, ¿verdad tontos?”.

De hecho, ahora solo estoy esperando escuchar que GM es en realidad una empresa demócrata coludida con el Estado profundo.

Mientras esto sucede, ¿cómo responde el gobierno? Inventa cosas.

Ahora bien, inventar cosas es en realidad el procedimiento de operación estándar de estas personas. Estamos hablando de una administración que separa a los niños de sus padres y los pone en jaulas en respuesta a una ola de delitos violentos cometidos por inmigrantes que, como saben, no existe. La política comercial se está basando en argumentos sobre los altos aranceles que los productos estadounidenses enfrentan en la Unión Europea, por poner un ejemplo, y estos aranceles, al igual que la ola de delitos cometidos por inmigrantes, tampoco existen.

No obstante, estas son ficciones negativas, historias de ofensas perpetradas por otros. En cambio, tratándose de las propias políticas económicas de Trump, todo es miel sobre hojuelas; historias felices sin ningún sustento real.

Algunas de ellas provienen de Trump mismo. Por ejemplo, declaró que el director de U.S. Steel lo llamó para decirle que la empresa iba a abrir seis nuevas plantas, cosa que no hará, y, hasta donde sabemos, la llamada telefónica nunca existió.

Mientras tanto, los informes dicen que el Consejo de Asesores Económicos elaboró un informe interno que concluyó que la política comercial de Trump eliminará empleos en vez de crearlos. Cuando se le presionó para responder acerca de los informes, Kevin Hassett, el presidente del consejo, dijo que no podía ni confirmar ni negar su existencia; en otras palabras, sí existen. Sin embargo, Hassett también ha declarado que el recorte fiscal corporativo del año pasado está ocasionando que una “inmensa cantidad de actividad venga a casa”, lo cual es simplemente falso. Algunas empresas están reorganizando su contabilidad para que sus libros den la impresión de que está regresando dinero a Estados Unidos, pero esto no tiene ningún efecto real en la inversión ni el empleo.

Pero la historia más “potemkinesca” de la semana pasada fue la declaración de Larry Kudlow, el principal funcionario de economía del gobierno, de que el déficit presupuestal iba “disminuyendo rápidamente” a medida que “esos ingresos llegaban”.

En realidad, el déficit está aumentando con rapidez, sobre todo debido a la caída en los impuestos corporativos, resultado directo del recorte fiscal.

Posteriormente, el gobierno trató de distanciarse de la afirmación de Kudlow, diciendo que hablaba de las cosas maravillosas que ocurrirán en el futuro, no de sucesos actuales... Ajá.

Así que Trump y compañía están afirmando cosas sobre los resultados de sus políticas que no guardan relación alguna con la realidad. No obstante, la realidad tiene un sesgo liberal bien conocido. ¿Generarán alguna diferencia el hábito de Trump de inventar cosas y la disposición de sus asesores de celebrar triunfos imaginarios de sus políticas?

En realidad, creo que podrían hacerlo. La guerra comercial está escalando velozmente, ya que nuestros socios comerciales están actuando en represalia contra las acciones de EE. UU. y los informes de que Trump quiere retirarse de la Organización Mundial de Comercio. La mayor esperanza para romper el ciclo de represalias sería que Trump se dé cuenta de que la guerra comercial está saliendo mal, respire profundamente y se aleje del precipicio.

¿Quién le dirá cómo están saliendo las cosas en realidad? Dado lo que hemos visto en días pasados, sus asesores responderán a los cierres de plantas y las afectaciones económicas con fantasías triunfales, mientras Trump desestima los informes de los problemas diciendo que son noticias falsas. Pasará mucho tiempo para que la realidad se abra camino, si es que lo hace. Para entonces, el sistema de comercio internacional podría estar fracturado sin posibilidad de reparación.

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