Análisis 19/09/2026

El increíble Dane

Piedad Urdinola
Directora del Dane
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El Dane -Departamento Administrativo Nacional de Estadística- es una entidad técnica dedicada a la producción de estadísticas como bien público, es decir, a disposición de todos los colombianos, para que sean usadas en la toma de decisiones públicas y privadas; para que nos sirvan de guía y así ser mucho más productivos y eficientes.

La entidad goza de gran reputación en el ámbito internacional y, según la última medición de desempeño de este tipo de institutos, el Banco Mundial nos califica con 87,3 sobre 100 y destaca su eficiencia y calidad, ya que hace más con menos recursos en la región (ver informe en: https://blogs.worldbank.org/en/opendata/new-statistical-performance-indicators--spi--data-release--how-a).

Sin embargo, su mayor activo es el prestigio, una construcción frágil basada en la confianza pública. La reciente destitución del ahora exdirector Valencia -el de menor duración en el cargo- por parte del presidente genera serias dudas sobre la credibilidad de una de las instituciones más sólidas de Colombia. Según el comunicado de la Presidencia, su salida se debió a no auditar las cifras recibidas y a no acatar la orden de solicitar autorización para dar ruedas de prensa.

Lo primero desconoce la forma de producción del Dane, que sigue metodologías definidas internacionalmente y revisiones permanentes internas y externas, así como el seguimiento de las entidades de vigilancia y control del Estado. Tal como dicta la ley colombiana y los principios de la producción estadística de Naciones Unidas, que Colombia acogió hace décadas y como reza la Ley 2335 de 2023, que yo misma me encargué de tramitar en el Congreso.

Lo segundo, el veto a las ruedas de prensa, abre interrogantes: ¿la divulgación de la información tendrá que pasar por permisos de la Presidencia?, ¿Qué va a pasar el día que, para mantener la independencia técnica, no se hagan esas consultas? Recordemos: esa autonomía es la capacidad del Dane de generar su producción estadística, incluida la divulgación, sin injerencia política, siguiendo la Ley 2335 de 2023. Entonces, el nuevo director tendrá que demostrar si la defenderá o si cederá ante las exigencias impuestas desde el Ejecutivo.

A este panorama se suma el recién aprobado Presupuesto General de la Nación que, a pesar de su ampliación total, deja a la entidad con muchísimos menos recursos que el mínimo que yo tuve durante cuatro años. Esto es muy grave, porque lo que el país requiere es ampliar la producción estadística, en un mundo que se mueve por y con los datos.

Estamos ad portas de que el año base para la elaboración del PIB se desactualice y se requiere una nueva Encuesta Nacional de Presupuesto de los Hogares, que debe renovarse cada diez años y de la cual dependen la medición de la inflación, la variación del IPC -Índice de Precios al Consumidor- y el cálculo de la pobreza monetaria.

Si el Congreso amplió el presupuesto y el del Dane es muy pequeño frente a las demás carteras, cabe preguntarse si detrás de esta asfixia existe un temor a un Dane fuerte, independiente y con altos estándares de calidad.

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Dane - Estadística